Funcionalidades y tareas: diez consejos para convivir

Me encuentro en Demystifying Usability un interesante post de Frank Spillers en el que habla de esa cosa que a veces me ronda por la cabeza de que las funcionalidades de un sitio web copan por completo algunas propuestas comerciales y muchas de las propuestas de analistas funcionales.

Y como un servidor es de la opinión que sostiene que es mejor poco y bien que mucho y no tan bien (por no decir mal), leo el texto de Spillers con avidez. El post lleva por título “Feature frenzy”- 10 tips to getting feature creep under control, que viene a decir algo así como Diez trucos para controlar las puñeteras funcionalidades. Obviamente la traducción es muy personal 😉

Básicamente se trata de dar un repaso a esa costumbre, que parece heredarse del desarrollo de software tradicional, y que dice que un software es mejor cuantas más funcionalidades ofrece. La visión de Frank Spillers, que comparto, es que las funcionalidades son nuestras aliadas siempre y cuando estén al servicio de la satisfacción de tareas por parte del usuario. Las que no siguen esa razón de ser, pueden llegar a ser un dolor de cabeza.

Por tanto, continúa Spillers, es necesario entender y comprender muy bien cuáles son, o cuáles han de ser los flujos de trabajo del usuario en la resolución de tareas para evitar lo que el propio Frank Spillers llama ‘featuritis‘.

Por ello propone los diez consejos para evitar que la hiper-funcionalidad se adueñe de la aplicación:

  1. Orientarse hacia la resolución de tareas
    Se trata de dirigir estudios de campo o análisis de tareas para controlar cuáles son los problemas que trata de resolver el usuario y cuál es el contexto en el que lo hacen.
  2. Mapear los requerimientos de negocio con las tareas del usuario
    Básicamente se trata de dar respuesta a la cuestión de cómo alinear los objetivos de negocio en el proyecto con las necesidades que debe satisfacer el usuario.
  3. Hablar de tareas del usuario en lugar de funcionalidades
    Se trata, a mi entender, de una forma de terapia: si nos acostumbramos a hablar de tareas no caeremos en las eternas discusiones sobre funcionalidades que, en casi todos los casos, terminan por ser abstraidas del proyecto, quedando alejadas del contexto que nos debe ocupar.
  4. Diseñar para lo probable frente a lo posible
    Esa frase me encanta. Se la escuché a Eduardo Manchón tomando una cerveza junto a la Plaza del Pilar, y me convenció de tal forma que no se cómo explicarla más. No hace falta que pensemos en todo lo posible, sino en lo más probable a la hora de plantear la interfaz. ¿O acaso alguien viaja con 9 bebés en un avión?
  5. Alinear funcionalidades con tareas del usuario
    Las funcionalidades tienen que ser refrendadas y enriquecidas por los datos que provienen del mundo real. Cuando creemos personas, si es que lo hacemos, éstas hay que describirlas con caracteres del mundo real. La investigación a través de personas nos ayudará a identificar las tareas del usuario.
  6. Mapear las funcionalidades con las tareas del usuario
    A la hora de priorizar las funcionalidades, ¿qué ponemos antes, las funcionalidades o las tareas? Pensadlo.
  7. Crear una matriz funcionalidades-tareas
    Así podremos ver qué correspondencia de funcionalidades hay con las tareas identificadas.
  8. Pensar primero en los escenarios y luego en los casos de uso
    Los casos de uso están muy bien, pero muchas veces se quedan en ser un entregable. No se trata de eso. Digamos que definen el sistema en función de escenarios. De lo que se trata es de que identifiquemos tareas en función de escenarios.
  9. Usar las tareas del usuario para comprobar la utilidad
    Al tener identificadas las tareas del usuario, las podemos reutilizar para hacer test de usuarios. ¿No os suena muy bien? Digamos que podremos evaluar si el sitio web responde a lo que los usuarios esperan de él.
  10. Usar diarios de estudio para evaluar la adopción de funcionalidades a lo largo del tiempo
    Proporcionar a los usuarios de una especie de diario donde vayan anotando las cosas que se ven encontrando en el uso del sitio web permitirá llevar un registro concreto de su experiencia, de lo que echan en falta, etc.

Lógicamente, y quienes hayáis leído el texto original, se trata de una traducción muy libre y muy comentada, pero bueno, es mi visión.

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Comentarios

  1. Sin duda, esa frase dió una vuelta de rosca más a mis conocimientos.
    Yo también la recuerdo, clara y concisa. Y la repito cada noche antes de ir a la cama.
    Diseñar para lo probable frente a lo posible, diseñar para lo probable frente a lo posible, diseñar parar lo probable frente…
    Arriba el reduccionismo.

  2. Hola. Gracias por la info que me parece, al menos para mí, algo complicada al ser nuevo en este mundo de los blogs, y también porque se me dan bastante mal esto de la técnica.

    Aunque, seguro, me es muy útil.

    Saludos,
    Diego de Rivas
    http://www.zaragozaunica.com

  3. Buenas!

    A mí me aclara.. pero sigo teniendo un poco confusa la idea.

    “Integración en el Portal de las funcionalidades necesarias relacionadas con la gestión de permisos para restringir la publicación y consulta de cierto tipo de documentos a determinados usuarios”

    cita de una modificación de proyecto 2006.

    Una funcionalidad es un programa o sólo es programa si sólo es función. Y en el caso que se refiera a función, quizás no sería mejor poner programa o aplicación. Por que en este caso no sé si se refiere a una funcionalidad para el usuario o una funcionalidad del portal.
    Evidentemente si resuelvo la idea mediante aplicaciones/programas y tareas de usuario y acciones la propuesta quizás quedaría mejor asín.

    “Integración en el Portal de una aplicación para gestionar los permisos de usuario en las tareas de publicación y consulta de documentos”

    Espero no haberos mareado mucho ;9

  4. Cacau: es que la cuestión de fondo que me parece que planea sobre tus dudas es, permíteme, la herencia terminológica del desarrollo de software tradicional. Nada más que eso.

    Se tratan esas dudas, desde mi punto de vista, de una cuestión semántica que debe trascender lo puramente nominal, y deshacerse de la funcionalidad interna, técnica, propia del sistema, que no es el objeto de tratamiento en el post.

    No se si te sirve de algo 🙂

  5. Estoy de acuerdo.

    Pero me parecía interesante comentarlo, por lo mismo que has comentado de la herencia terminológica.

    Uso las tareas de usuario, y las utilizo luego para hacer test de usabilidad.
    Pero evidentemente, si no creo funcionalidades nuevas, no puedo saber el grado de satisfacción que puede tener el usuario al realizar una tarea sobre ellas. ¿funciona el calendario gráfico de las páginas de reserva de viajes?.
    Lo perfecto sería, tener un control de las tareas de usuario sobre el sitio que hemos creado (claro!! ¬¬). y si implementamos una funcionalidad nueva saber que tareas se realizan y cuales no. Evidentemente, quien iba a pensar que la gente se guardaría fotos sepia en las cámaras digitales (esto entraría en las funcionalidades que no sirven para nada).

    Un saludo!

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