El proceso de arquitectura de información (III)

Ya son dos posts los dedicados al proceso de arquitectura de información:

  • El primero, en el que hacía una pequeña y muy personal descripción de mi acercamiento a la disciplina,
  • y otro, en el que ya se entraba en materia y hablaba, por una parte, del documento que considero por excelencia de esta fase del proceso: el Mapa de la web, y, por otra, de la metodologóa utilizada para completar de una manera exitosa esta fase de trabajo de arquitectura de información.

Hablaba de la metodología basada en entregables con profusión y admiración, lo reconozco. Pero no era el objetivo del segundio post hablar de la metodología, en absoluto. El objetivo era entrar a analizar el Mapa de la web como elemento fundamental que nos va a aportar el enfoque general del sitio web.

Y tras la construcción y definición del Mapa de la web, el elemento que hace zoom en la descripción e identificación del sitio web dentro del proceso de arquitectura de información tiene un nombre que ya ha aparecido en alguna ocasión: wireframes.

A mi, y eso es algo muy personal, me gustaba llamarlos diseños de baja intensidad, pero creo que es mucho más ajustado a la realidad hablar de diseño de contenidos, o de diseño de información. ¿Por qué? Pues porque a través de los wireframes vamos a concretar, al menos en una primera instancia, cómo se dispone la información en pantalla, y cuáles son los elementos seleccionados para mostrar esa información. Es, si queremos decirlo así, el primer paso en la construcción de la interfaz.

En este punto del proceso es cuando vamos a definir y concretar los diferentes elementos, a grandes rasgos, de los que va a constar la interfaz de usuario. Es un buen momento para pensar en disposiciones de la navegación, la relevancia del espacio reservado para la cabecera, las diversas zonas de contenidos, los espacios destinados a la interacción, etc.

Una cuestión más que interesante respecto de los wireframes, que en alguna ocasión he comentado al hilo de otros posts por aquí publicados, es que su efectividad se apoya básicamente en dos fundamentos:

  • Han de contener el mínimo de elementos que distraigan la atención de quien los debe observar (y validar)
  • Deben ser explicados de forma verbal y nunca ser remitidos para su estudio al observador/validador, para evitar que las interpretaciones subjetivas de éste puedan desnaturalizar el objetivo principal de los wireframes. Este punto, desde mi experiencia, es absolutamente fundamental

Por lo demás, estos documentos se pueden calificar también de entregables, aunque la experiencia me invita a sugerir que se entiendan como documentos de trabajo, que necesitan -y con esto insisto en lo ya mencionado- del acompañamiento explicativo verbal correspondiente.

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