09 diciembre 2021

Hace unos años se puso de moda escribir sobre uno de los mejores ejemplos de  usabilidad de un objeto que la naturaleza nos ha dado: la banana. Hay muchos artículos escritos sobre los principios UX que cumple este fruto. En este, por ejemplo, se habla de la banana como “Producto Perfecto de Diseño”. Y efectivamente, no se puede negar que el protagonista de la famosa canción de Michael Chacon, tiene muchas virtudes.

Pero ¿es la naturaleza la única sabia capaz de construir el producto UX perfecto? ¿O los españoles estamos allí a punto de arrebatarles ese premio? ¿Cómo? ¡Con la tortilla

Era el 2016 cuando leíamos este artículo: la tortilla de patatas que coloniza el mundo. Resulta un poco triste seguir asociando el verbo “colonizar” a algo español pero algún periodista aún cae en este estereotipo y así fue el caso, cuando se quería hablar de cómo una empresa privada había conseguido exportar uno de los platos típicos de la gastronomía española en el extranjero. 

“Hicimos un estudio de investigación y nos decantamos por la tortilla de patatas”, así declaró en su día Miguel Ángel Fuentetaja, uno de los cuatro dueños de la empresa familiar Fuentetaja, que en la época producía más de 12.000 toneladas de tortilla de patatas al año y vendía este precocinado a una veintena de países de todo el mundo. 

Seguramente las personas que dirigían esta empresa familiar no eran expertas en experiencia de usuario pero supieron leer e interpretar los datos que emergieron desde ese estudio de investigación.

¿Qué vieron en ese estudio? Qué información valiosa pudieron sacar que les llevó a “decantarse por la tortilla de patatas”. En la entrevista dan algunas pistas, relacionadas con datos externos, que se van relacionando con el producto. Si nos paramos a profundizar y nos ponemos las gafas UX, veremos lo que hizo de la tortilla su plato perfecto para construir un negocio alrededor de ella.

  • Implantación de los nuevos hábitos de consumo en España, a causa de la incorporación de la mujer al mercado laboral. El ritmo de vida acelerado no daba para poderse dedicar a preparar platos elaborados y a veces ni siquiera sencillos, como una tortilla.
  • A raíz de lo comentado arriba, se difunde el consumo de los productos precocinados o precongelados en España. Una tendencia importada de otros países, como Estados Unidos y Reino Unido, con mucha menos tradición culinaria. Y la tortilla se adapta estupendamente a este tipo de consumo. 
  • Salida al exterior. Este plato, símbolo de la gastronomía española, gusta a todos. Por lo tanto es fácil de exportar.
  • Simplicidad. La tortilla es un producto sencillo. Huevos, patatas y aceite de oliva.
  • Personal. Su color indica su estado, y esto permite que sea personalizado. Hay gente que le gusta más cocinada, otros que la quieren con el huevo menos cuajado. Con tenerla un poco menos o más en el fuego, se pueden satisfacer gustos diferentes.
  • Movible. Te lo pones en un tupper o un bocadillo y te la llevas donde quieras. Tanto es movible que la puedes comprar precocinada en el supermercado y comerla donde te convenga.
  • Forma. Su forma redonda permite cortarla en trozos, a cuadraditos, incluso cortarla por el medio y rellenarla (muy típico del norte de España).
  • Sabor. Su sabor es inconfundible, intenso.
  • Barata. A los productos que sirven para elaborarla se tiene acceso fácilmente, son nutritivos y no exigen una técnica o un utillaje particularmente costoso.
  • Adaptable. No hay una tortilla de patatas tipo. Las variedades, a partir de tres o cuatro ingredientes y una técnica bastante sencilla, son casi infinitas. Con o sin cebolla, de espinacas, jamón o verduras, las tortillas se pueden elaborar con muchos ingredientes. Incluso (¡tapaos los ojos puristas de la cocina!) se puede hacer utilizando patatas fritas de bolsa.
  • Múltiples maneras de usarla. Está claro que comiéndola pero, puede haber comportamientos diferentes para usar el mismo producto. Te la puedes comer sentado en la mesa, con cuchillo y tenedor cortándola en el plato; te la puedes comer picando con un palillo los trocitos cortados y dejados en un plato en el centro de la mesa; te la puedes comer metida en un bocadillo de pié, sentado o como te parezca.
  • Accesible. Darle la vuelta a la tortilla es todo un arte, y a más de uno les ha costado más de un intento conseguir hacerlo sin fugas. El mercado también supo detectar ese problema y hoy en día podemos encontrar diferentes soluciones. Desde los estuches de vapor para hacer la tortilla de patatas en el microondas hasta las sartenes dobles para poder darle la vuelta de forma segura sin hacer malabares con los platos.  

El origen de la tortilla no se conoce, no está claro. No se sabe bien si surgió durante las primeras guerras carlistas o si procede del pueblo extremeño de Villanueva de la Serena, como recoge un estudio del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. En cualquier caso, se sabe que nació para combatir la hambruna que reinaba en el siglo XVIII.

Lo cierto es que mezclar patata y huevo y cuajar la mezcla es algo que pudo pasar en casi cualquier punto de Europa a partir de 1.550, más o menos. O en muchas a la vez. Y nunca lo sabremos.

¿Sabían las primeras personas que elaboraron una tortilla el buen producto que habían hecho desde el punto de vista de la usabilidad? Recuerden: el diseño UX va de la experiencia completa, desde que empiezas hasta cuándo terminas de consumir el producto.


Conviértete en un experto en temas específicos de UX y desarrolla al máximo tus habilidades con los Programas de Especialización de UX Learn, poniendo en práctica tus conocimientos con tu propio proyecto personal.

Infórmate sobre los programas disponibles y los próximos lanzamientos en la web de UX Learn.

No dudes en consultarnos cualquier inquietud sobre los programas. ¡Estamos encantados de ayudarte!


Trabajamos proyectos de diseño de servicios y productos digitales en los que la investigación de usuarios es un elemento fundamental del proceso.