28 octubre 2021

En nuestro post sobre el rol del Diseño UX en la inclusión de género, hablamos del uso del lenguaje inclusivo como herramienta para la inclusión de género. Con lenguaje inclusivo, se entiende aquel que no resulta discriminatorio hacía ningún género. El castellano es un idioma que distingue entre géneros, así como otros: el italiano, el árabe, el hebreo y más. Hay idiomas que son más inclusivos como, por ejemplo el alemán y el euskera.

Hay mucho debate entre los puristas de la lengua que abogan por mantener inalterada la estructura gramatical de los nombres, y los que consideramos que el lenguaje es algo dinámico, que se modifica con el tiempo y con su uso, y por lo tanto, algo que hace unos años podía sonar gramaticalmente incorrecto y cacofónico, hoy ya no lo es. 

El camino no es fácil y se encontrarán obstáculos. No hace mucho, en mayo de este año, el mismísimo Gobierno de Francia prohibió el lenguaje inclusivo en la educación al considerarlo un obstáculo. Sin embargo, en el 2017, siempre en Francia, 300 profesores apoyados por intelectuales, firmaron un manifiesto donde declaraban que a partir de ese momento, hubiesen ignorado la regla de la proximidad (la prevalencia del masculino sobre el femenino) en la corrección de los deberes. En España el debate también está abierto: en el 2020, la RAE rechazó introducir el lenguaje inclusivo en la Constitución.

No creemos que exista una relación causa-efecto entre la sociedad y la lengua en cuanto al dominio masculino, pero creemos que el lenguaje es otra herramienta más para construir un mundo más inclusivo.

Nos estamos acostumbrando a oír, por ejemplo, la versión femenina de nombres de profesiones que hasta ahora eran prerrogativas de los hombres. Si antes la presencia de mujeres en algunas posiciones era mínima, la concordancia gramatical, o sea el declinar los nombres en femenino no era una necesidad, pero el lenguaje evoluciona, tal y como la sociedad misma.

Escribir de manera inclusiva cuando diseñamos productos digitales

¿Cómo podemos colaborar desde el Diseño UX a esta “revolución”?

Hay una serie de estrategias útiles que permiten escribir y hablar de manera inclusiva y que se pueden aplicar al diseño de productos.

Aconsejamos seguir la guía elaborada por las Naciones Unidas con las Orientaciones para el empleo de un lenguaje inclusivo en cuanto al género en español

  1. No a la diferencia entre “Sra.” o “Srta.” Esta forma de tratamiento a las mujeres, es desaconsejable en todos los casos, ya que supone una explicitación innecesaria del estado civil de estas. No es una recomendación anacrónistica: desafortunadamente, siguen existiendo formularios donde se les pide a las mujeres seleccionar entre una opción y la otra.
  2. Evitemos el masculino genérico y usemos el desdoblamiento, o sea la visibilización del género cuando la situación comunicativa lo exija. Hagamos visibles a las mujeres: “Ciudadanos y ciudadanas”, “Niñas y niños”, “Españolas y Españoles”, “Todos y todas”.
  3. Empleemos sustantivos colectivos. Cuando no es necesario mencionar un cargo u ocupación haciendo referencia a las personas, se puede utilizar el grupo, la institución, el órgano o la función.
  4. Usemos la palabra “persona”, además de inclusiva, le confiere más humanidad a los textos.
  5. Cuidemos el uso de los pronombres, optando por los indefinidos. Usemos el pronombre relativo “quien(es)”, los pronombres indefinidos “alguien”, “nadie” y “cualquiera” y el adjetivo indefinido “cada” seguido de sustantivo común en cuanto al género.
  6. Usemos adjetivos sin marca de género en lugar de sustantivos.
  7. Usemos el pasivo, allí donde se pueda. Se puede intentar emplear construcciones con “se” impersonal (“se recomienda”), de pasiva refleja (“se debatirá”) o de pasiva perifrástica (“se va a elegir”), cuando su uso no modifica el sentido de la frase.
  8. Cuidemos los detalles de nuestros productos: si la suscriptora a nuestro boletín de noticias se llama “Paula” ¿qué pensará cuando recibirás nuestro correo con esta introducción “Bienvenido Paula”?. Existen alternativas: “Te damos la bienvenida”. Sí, ocupa más caracteres, pero es inclusivo.
  9. Seamos coherentes entre la teoría y la práctica cuando diseñemos un producto: si la protagonista del storytelling de nuestra campaña de marketing es una mujer, acompañemos las frases declinando las palabras al femenino.
  10. Si tenemos la suerte de poder escribir las guías de estilos de algún proyecto, incluyamos una sección dedicada a la inclusividad.

Lenguaje inclusivo de género: falsos mitos

También queremos dedicar un apartado al hecho de que se están tomando posiciones, que podemos definir más neutras con respecto a esta temática, que desde el punto de vista de la experiencia de usuario, no son recomendables

  • El uso de símbolos o formas alternativas al femenino y al masculino. Nos referimos al uso del carácter schwa, del asterisco, del apóstrofe y de la arroba, al final de la palabra. Sus usos generan un problema en relación a su pronunciación, que no tiene fácil solución (ya que el castellano no tiene el género neutro) y genera un problema más para las personas disléxicas o con déficit cognitivos; así que sus pretensiones de inclusividad son muy débiles.
  • Las estrategías tipográficas como el uso de la barra [/] o los paréntesis [()] para explicitar el femenino, por ejemplo, cuando se mencionan cargos sin hacer referencia a la persona que pueda ocuparlos en un momento dado. El abuso de esta práctica puede sobrecargar el texto y dificultar la lectura.

Es importante mantener una cierta criticidad cuando se hacen elecciones tan importantes, ya que querer incluir forzosamente en el lenguaje una parte de la población, puede excluir otra, si no se piensa en la inclusión en términos más amplios.

Y por último, pero no menos importante, es pensar que la inclusión de género es algo que se puede imponer desde el alto o que su objetivo es erradicar el género masculino de la lengua.

Imponer no es nunca el método correcto para abordar y proyectar una experiencia inclusiva. Tenemos que entender a las personas para las cuales diseñamos, entender cómo se identifican (como hablan de sí mismos y si mismas, como manifiestan sus emociones) y, respetarla también cuando no estamos de acuerdo.

Inteligencia Artificial y su avance hacía los algoritmos inclusivos 

La tecnología tiene un rol fundamental en la brecha de género, tanto para bien como para mal.  

Es del 2018 la noticia que anunciaba que el algoritmo experimental de selección del personal de Amazon, penalizaba los curriculums que contenía la palabra ““women’s,” y por consecuencia descartaba a las mujeres. 

En mayo del 2019, el periódico The Guardian publicó el artículo Digital assistants like Siri and Alexa entrench gender biases, says UN, denunciando cómo los asistentes digitales como Siri o Alexa estaban ayudando a perpetuar roles de género: la mayoría de estos asistentes están dotados con voces femeninas y, la forma de responder ante los abusos sexuales era servilista, pasiva o directamente no reconocían el problema. Hubo una petición por internet con firmas para modificar estas respuestas y tanto Siri como Alexa ajustaron sus mensajes.  

En abril de 2020 una traductora francesa señaló en Twitter que usar traducteur como palabra clave en LinkedIn excluía de los resultados los perfiles en los cuales aparecía traductrice. LinkedIn solucionó el problema pero, mientras ¿cuántas mujeres perdieron esa oportunidad de trabajo?

Google ha modificado el algoritmo de Google Traductor para reducir la brecha de género y ofrecer traducciones más inclusivas, ya dos veces, en el 2018 y en el 2020, pero aún le queda mucho por hacer. Ellos mismo han contestado así a las criticas recibidas durante este último año: “Hemos estado trabajando en la actualización del producto para proporcionar una traducción tanto femenina como masculina de una sola palabra para múltiples idiomas y, aunque todavía se está trabajando para implementarlo de manera más amplia, esperamos llevar la experiencia a más funciones y comenzar a abordar el género no binario en las traducciones”.

Bot con géneros definidos

Para generar una conexión emocional es importante dotar al bot de una personalidad que haga de la conversación una experiencia realmente significativa. Esta identidad deberá estar al servicio del propósito que persigamos, por lo tanto debería tener un género definido.

En 2017, Josie Sword, una investigadora de Inteligencia Artificial (IA) feminista del Reino Unido, publicó el Feminist Chatbot Design Process: un proceso donde se exponían una serie de preguntas, para reflexionar sobre ellas, incorporando características de diseño de interacción feminista, principios éticos de IA y reducción del sesgo de los datos. En 2018, desde el Creative Computing Institute lanzaron el programa educativo para el diseño feminista de Alexa: Designing a Feminist Alexa. La estructura de este taller fue basada en el framework planteado previamente por Josie Sword. 

El movimiento hacia un lenguaje inclusivo de género se ha puesto en marcha con un enfoque específico en eliminar y evitar construcciones sociales sexistas. No hay paso atrás.

Queda mucho por hacer. En este post hemos hablado solo del lenguaje inclusivo de género pero somos cocientes que existe otra temática pendiente: las personas transgénero, quienes no se identifican con el sexo asignado al nacer, o personas con identidades no binarias que no quieren identificarse ni como hombre ni como mujer; el lenguaje es clave para su autoidentificación y su inclusión en la sociedad.

El lenguaje es poderoso, dinámico, y define la forma en la que vemos el mundo. 

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente.” como decía Ludwig Wittgenstein.

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