Si queremos conseguir que un producto digital sea atractivo es necesario dotarlos de toda la información necesaria y de una bienvenida para que interactúen con el producto, creando un onboarding perfecto. Además, se pueden incluir elementos de gamificación para hacer el proceso más atractivo. Un buen onboarding en UX tiene que ser: 

  • Simple: la experiencia de las personas usuarias tiene que ser simple para conseguir mantenerlos comprometidos con el producto.
  • Fácil: tiene que ser fácil aprender a utilizar el producto para reducir la frustración al utilizarlo.
  • Funcional: el producto y la explicación del onboarding tiene que estar alineada con lo que las personas usuarias esperan de él. 
  • Útil: la usabilidad del producto depende tanto de la facilidad de uso como de las funcionalidades que ofrece. 

Tipos de Onboarding

El onboarding es el proceso de ayudar a las personas usuarias a utilizar y a comprender el producto digital con la esperanza de convertirlos en clientes fieles. Además, cuando el onboarding se hace correctamente, disminuye el “Time to Value”, que es la cantidad de tiempo que un cliente tarda en darse cuenta de que obtiene valor con el producto.

Estos son algunos de los tipos de onboarding más comunes:

  • Tour del producto
  • Checklist
  • Onboarding basado en personas
  • Hotspots o puntos de acceso

Tour del producto 

Un recorrido por el producto es una guía virtual a través de los conceptos básicos y las características del producto digital. Los tours de productos tienen como finalidad ser claros y simples para que las personas usuarias entiendan el funcionamiento del producto sin sentirse abrumados.

Los tours de productos muestran a las nuevas personas usuarias los flujos de trabajo o los procesos clave del producto digital. Además, ayudan a aumentar la adopción de las características de los productos digitales. Por lo tanto, consiguen que sea más probable que la persona usuaria decida si su producto es el mejor para él.

En este tipo de onboarding normalmente aparecen recuadros que resaltan y contextualizan ciertos elementos de un producto. Lo más recomendable es que el tour conste de 3 a 5 pasos, ya que más de esos puede resultar demasiado pesado para las personas usuarias. 

Checklist

Los onboarding de tipo checklist son una representación visual que informa a las personas sobre cuántas tareas hay para completar el proceso y cuáles de ellas ya han completado. Las tareas completadas estarán marcadas con un símbolo de verificación, y las que faltan por completar no estarán marcadas.

Este modelo juega con la psicología de las personas usuarias, ya que les motiva a completar el proceso de configurar el producto digital por primera vez (incluso disfrutando del proceso). 

Las checklists se utilizan cuando las tareas que hay que realizar en el producto digital son complejas y el proceso tiene varios pasos. Al dividir el proceso en varios pasos definidos se consigue simplificar el proceso y hay más probabilidades de que se complete.

Onboarding basado en personas

El onboarding basado en personas consiste en diseñar diferentes onboardings en función del rol o el uso que se va a dar al producto digital. Se invita a las personas usuarias a autosegmentarse y cada opción conduce a diferentes primeras experiencias.

La segmentación puede ocurrir sin que la personas usuarias sea consciente, mediante el uso de los datos recopilados al registrarse, o a través de una opción para elegir el perfil que más se ajuste a sus características.

El onboarding basado en personas es muy recomendable si el producto digital tiene múltiples productos o servicios dirigidos a diferentes audiencias objetivo. De esta forma se pueden ofrecer experiencias personalizadas y aumentar la satisfacción con el producto digital.

El onboarding basado en personas normalmente comienza después del proceso de registro de la persona usuaria, y se ofrece una serie de opciones en función del resultado esperado al utilizar el producto digital o la función laboral, por ejemplo. Es muy importante también no abrumar con demasiadas opciones, por lo que entre 2 y 5 opciones para iniciar el onboarding suele ser adecuado.

Ver también:

Hotspots o puntos de acceso

Los hotspots son pequeños puntos que aparecen en la interfaz y alientan a las personas usuarias a concentrarse en un elemento o característica concreta del diseño.

Este tipo de onboarding es muy cómodo para las personas usuarias, ya que pueden aparecer de forma pasiva sin que la persona interactúe activamente con el producto. Los puntos de acceso son sutiles y discretos, y es recomendable utilizarlos para mostrar funciones no esenciales sin interrumpir el flujo de trabajo de las personas usuarias. También se pueden utilizar para exponer ayuda contextual para motivar a las personas usuarias a activar ciertos elementos o funciones del producto digital.

Los hotspot pueden incluir animaciones que hagan que el botón parpadee para captar la atención de las personas usuarias. Además, se pueden utilizar los colores o la intensidad para transmitir la importancia de la información que contiene ese punto de acceso. 

En definitiva, el onboarding es una oportunidad única para dar una buena primera impresión a las personas usuarias y “engancharlos” para que utilicen nuestro producto. Además, si personalizamos y optimizamos el onboarding será más exitoso. Aunque tampoco nos podemos olvidar de que los productos digitales iteran y se actualizan constantemente, por lo que también podemos utilizar estos tipos de onboarding para recordar y enseñar las nuevas funcionalidades.

Ver también:

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