14 febrero 2022

Cuando estamos diseñando nuevos productos digitales, normalmente asumimos que las personas usuarias siempre están conectadas a la red. ¿Pero qué pasa si una persona usuaria pierde la conexión cuando está utilizando tu producto digital?

Es posible que las personas usuarias pierdan la conexión de forma intermitente, ya sea de forma intencional o no, que la conectividad de la red falle en algún momento, o que no se tenga acceso continuo a ella.

La brecha digital y el papel del diseño de producto

La brecha digital es la desigualdad que existe en el acceso y uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) entre los diferentes grupos sociales. Estos grupos se determinan basándose en criterios como la situación económica, geográfica, cultural, el género o la edad.

La brecha digital se puede dar de diferentes formas:

  • Brecha digital de acceso. Las causas de este tipo de brecha tienen que ver con las diferencias socioeconómicas (tanto entre individuos como entre países). Aunque tampoco tenemos que irnos a un país en vías de desarrollo para ver estas brechas. En la propia geografía española encontramos zonas rurales o aisladas que no tienen acceso a la red (o es muy limitado).    
  • Brecha digital de uso. En este caso hablamos de la falta de competencias o habilidades para manejar las TIC. Aquí es posible que el acceso sea correcto, pero las personas carecen de las capacidades necesarias. 
  • Brecha digital de calidad de uso. También puede ocurrir que las personas tengan acceso y las competencias necesarias para navegar por internet, pero carezcan de los conocimientos necesarios para acceder a información de calidad, impidiendo que puedan sacar el máximo provecho a todo lo que nos ofrece internet. 

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estima que a finales del año 2021 el 37% de la población mundial, es decir, 2.900 millones de personas, jamás ha utilizado internet. Además, de esos 2.900 millones de personas que siguen careciendo de conexión, el 96% vive en países en vías de desarrollo.

Las consecuencias de la brecha digital en las áreas rurales o zonas sin conexión a internet es la incomunicación de los habitantes. El límite de acceso a los conocimientos de uso puede suponer una barrera en el desarrollo personal y profesional, lo que fomenta además las desigualdades sociales y económicas. 

Hay muchas formas de luchar contra la brecha digital, pero desde nuestro ámbito del diseño podemos trabajar para mejorar y facilitar las experiencias de las personas usuarias. 

Diseñar para estas situaciones es un ámbito relativamente nuevo, y desde Material Design de Google han creado una guía para diseñar para estos casos, que se rige bajo tres principios:

  • Adaptarse a la conexión. Tenemos que adaptar las funcionalidades del producto digital dependiendo de si tiene una conexión lenta, intermitente o si ha perdido la conexión por completo.
  • Ilustrar las funcionalidades. Debemos utilizar el diseño de interfaces para ilustrar las funcionalidades offline. 
  • Mostrar el contenido disponible. Tenemos que asegurarnos de cargar el contenido cuando hay algo de conexión, ya que esta opción es mejor que no cargar nada de contenido.

Consejos para diseñar para offline

Indicar claramente la funcionalidad offline

Podemos utilizar patrones que ayuden a las personas usuarias a entender qué funcionalidades están disponibles cuando no hay conexión, además de mostrar claramente si el dispositivo tiene conexión y o no.

Para conseguir esto podemos utilizar iconos que representen el estado de la conexión, como por ejemplo una nube tachada con la etiqueta “no hay conexión”. Combinar los elementos visuales con texto ayuda a mejorar la usabilidad, ya que de esta forma las personas usuarias podrán entender sin ninguna duda que significa el icono, independientemente de lo acostumbrados que estén a utilizar el producto digital.

Permitir la descarga para utilizar si no hay conexión 

En el mundo hay muchísimos planes de datos diferentes, y en algunas ocasiones pueden llegar a ser muy caros en relación al poder adquisitivo. Además, también tenemos que tener en cuenta que algunos teléfonos tienen muy poco espacio de almacenamiento, o incluso que si lo tienen, puede ocurrir ya esté completo o a punto de agotarse.

Si permitimos la opción de descarga de algún elemento para utilizar cuando no hay conexión, debemos mostrar el tamaño del archivo para que las personas usuarias puedan tomar la decisión de gastar esa cantidad de datos y espacio de almacenamiento en una descarga. De la misma forma, también tenemos que facilitar la acción de eliminar los archivos que se han descargado.

Proceso de descarga

Si un elemento tarda mucho tiempo en descargarse, es muy probable que las personas usuarias abandonen en proceso. Una buena práctica es establecer expectativas sobre el tiempo de descarga. Para ello podemos utilizar animaciones que indiquen el tiempo exacto de descarga en segundos, para que la persona usuaria tenga la capacidad de decidir si espera ese tiempo, pausa la descarga para continuarla en otro momento o la cancela.

Otro aspecto muy importante es comunicar que la descarga está completa, proporcionando a la persona usuaria toda la información que necesite en ese momento. Además, también tenemos que crear una pestaña o lugar específico en el que se almacenen las descargas, para que las personas usuarias puedan encontrar esos archivos fácilmente. 

Notificar a los usuarios en el momento en el que se restablece la conexión 

Como ya hemos dicho antes, hay muchos motivos por los que una persona puede dejar de tener conexión a Internet, desde poner el móvil u ordenador en modo avión, apagar los datos para ahorrar datos y batería o vivir en una zona con una importante brecha digital donde la conexión a internet tiene mala calidad.

Tenemos que avisar a los usuarios de que vuelven a tener conexión para darles la oportunidad de utilizar de nuevo todas las funciones del producto o completar aquellas acciones que se hayan quedado sin acabar.

Por ejemplo, si han hecho una consulta de búsqueda o han entrado mensajes durante el periodo de desconexión, se pueden poner en una lista para que aparezcan cuando vuelva la conexión, y así reciban una notificación sobre el contenido que tienen pendiente.

Diseñar para offline es una gran oportunidad de mejorar la accesibilidad cuando la conectividad es limitada, independientemente de cuál sea su causa.

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