07 abril 2021

Los diseños inclusivos son aquellos están diseñados para que puedan ser utilizados por cualquier persona, independientemente de sus habilidades. Con esto se consigue potenciar una de las características principales de la experiencia de usuario: conseguir que sea lo más útil y usable posible para cualquier persona.

El punto principal es que tienen que ser accesibles y todo el mundo debe ser capaz de utilizarlo de forma satisfactoria, con los menos obstáculos posibles. No podemos dar por hecho que todo el mundo será capaz de manejarse con un producto con la misma soltura y facilidad que otros. 

La aplicación del diseño inclusivo debería darse desde los primeros pasos del diseño de un nuevo producto, funcionando para todos los usuarios, y no adaptarlo al final del proceso a los diferentes grupos que lo pudieran necesitar.  

Para desarrollar una experiencia de usuario siguiendo un diseño inclusivo se deben analizar las motivaciones, el contexto y cómo se va a interactuar con el producto, teniendo en cuenta las capacidades físicas, sensoriales y cognitivas de los usuarios pueden ser muy diferentes. 

Se puede utilizar la técnica de creación de user personas para crear perfiles del público objetivo, pero además, para conseguir entender perfectamente a los usuarios, se puede utilizar también la técnica del mapa de la empatía. Este recurso permite conocer qué dice, hace, oye, piensa y siente un usuario, entendiendo cómo el producto puede ayudar a resolver los miedos y problemas del usuario y qué beneficios esperan de él. 

¿Qué hay que tener en cuenta para construir un diseño inclusivo?

Gracias a la investigación, hemos podido identificar unas cuantas características que son fundamentales para conseguir garantizar la inclusividad y accesibilidad de productos digitales. Algunas de ellas son:

  • Arquitectura y jerarquía del producto. La aplicación debería estar diseñada siguiendo un orden lógico de las acciones. Esto es muy importante porque si una persona invidente utiliza un lector de pantalla, el orden de los elementos es determinante para entender el contenido. Además, si una persona vidente utiliza la aplicación, el hecho de que las cosas estén ordenadas también facilita mucho su usabilidad.
  • Legibilidad del producto. El tamaño de la letra y su fuente son elementos muy importantes para que el texto del producto pueda ser leído de forma cómoda y sin un esfuerzo exagerado.
  • Los colores. El contraste es un aspecto muy importante del diseño de los colores del producto, ya que pueden existir muchos factores que impidan percibir los colores de forma correcta, como que el sol directo impida ver los colores o que la persona usuaria sea daltónica. 
  • Títulos, etiquetas y formas. Es muy útil emplear elementos de diseño que permitan mejorar el flujo de las interacciones, por ejemplo, se pueden subrayar los enlaces para que sea más fácil identificarlos. Para facilitar lo máximo posible el uso del producto hay que hacer que la interfaz sea obvia y sencilla de utilizar.
  • Interpretación del contenido multimedia. Es muy importante añadir elemento “alt” a las imágenes y los subtítulos a los vídeos para que puedan ser reconocidos por las aplicaciones de asistencia. Las aplicaciones deberían estar diseñadas para que los lectores de pantalla, los controles por voz, y la visualización dinámica funcionen correctamente. 

Se debe democratizar el uso de los productos y servicios digitales. Todas las personas tienen derecho a poder utilizar los productos digitales y es necesario que se produzca un cambio de mentalidad para que los productos tengan un diseño inclusivo desde el inicio de su desarrollo, y no haya que adaptarlos después. 

Como expertos en experiencia de usuario tenemos la obligación de hacer que todos los productos sean accesibles y útiles para la mayor cantidad de usuarios posible, sin dejar a nadie atrás.

En Torresburriel Estudio trabajamos los procesos de diseño de producto digital para lograr los objetivos definidos junto con nuestros clientes.