05 abril 2021

Los test internos no son nada más que aplicar la misma metodología que la utilizada en los test de usuario, pero dentro de la propia compañía, haciendo que los empleados se conviertan en participantes de los experimentos de usuarios. En inglés esta metodología se llama dogfooding, en honor a un anuncio de televisión de 1976 de comida para perros de Alpo. 

En muchas ocasiones se utiliza como un primer paso de prueba antes de realizar los test con usuarios. Los empleados que vayan a participar en el test interno deben tener un perfil como el del público objetivo, y la prueba será mucho más útil cuanto menos familiarizados estén con el proyecto. 

Los participantes de los test internos pueden ser compañeros de trabajo o incluso altos directivos o accionistas de la organización. 

Además de que esta metodología es tremendamente útil para el desarrollo del proyecto, también puede conseguir que tanto los empleados como los altos directivos se impliquen más a fondo con el proceso de diseño del producto.

Cómo aprovechar los test internos

Al reclutar participantes para un test interno es muy interesante que pertenezcan a diferentes departamentos de la empresa. De esta forma cada uno tendrá una perspectiva basada en sus capacidades muy diferente, pero mucho más enriquecedora que si todos pertenecieran al mismo departamento y tuvieran la misma visión. Además con esta técnica también se puede mejorar la retroalimentación entre departamentos y mejorar las habilidades colaborativas entre ellos.

Normalmente los departamentos de marketing, ventas y atención al cliente reciben formación sobre el producto para poder aplicar los conocimientos adquiridos a su trabajo. Sin embargo, al participar en test internos esa formación se puede complementar y conseguir hacer que tengan una visión más completa sobre el producto. De esta forma prueban el producto por ellos mismos y consiguen entender en profundidad la experiencia del cliente final. Esta experiencia puede ayudar a mejorar la calidad y eficiencia del trabajo de estos departamentos. 

Una de las características más importantes de los test internos es que las soluciones son mucho más ágiles, ya que se realizan dentro de la propia empresa. Si se detectan fallos o aspectos para mejorar, solucionar el problema es mucho más fácil y rápido, ya que la comunicación con la persona o el departamento encargado es mucho más ágil. 

Posibles desafíos al realizar test internos

Los problemas que nos podemos encontrar al realizar test internos son similares a los que nos encontraríamos en los test con usuarios habituales.

Uno de ellos suele ser encontrar suficientes participantes y que pertenezcan al segmento de clientes adecuado para el producto que estamos testeando, ya que el reclutamiento es clave para el éxito de la investigación de usuarios. 

Además, si estamos realizando test internos puede ocurrir que los empleados no tengan suficiente tiempo para dedicar a esto además de sus tareas habituales en la empresa. Para conseguir aumentar la participación en el experimento hay que ser creativo y diseñar una estrategia de incentivos adecuada y proporcional a lo que se va a pedir a los participantes.

Otro problema puede ser que los participantes vean el test como una tarea complicada, y como consecuencia no pongan el esfuerzo suficiente. Para solucionar esto, los test internos deberían convertirse en actividades interesantes y divertidas para los participantes. Estas pruebas se pueden convertir en tareas divertidas para romper con la rutina y mantener a los empleados interesados e informados, pero que además son tremendamente útiles para desarrollar el producto.

En definitiva, realizar test internos es muy útil para asentar las bases de los test con usuarios reales y, además, es una muy buena forma de incentivar las actividades colaborativas entre los departamentos de una compañía que está desarrollando un nuevo producto.

En Torresburriel Estudio trabajamos los procesos de diseño de producto digital para lograr los objetivos definidos junto con nuestros clientes.