Uno de los grandes temas de la experiencia de usuario es la inclusividad. Muchas veces hablamos de accesibilidad pero en realidad nos referimos a la necesidad de hacer productos inclusivos, especialmente para las personas mayores.

En los últimos años el envejecimiento de la población en muchos países ha sido imparable: las mejoras en salud han permitido que haya países con una esperanza de vida por encima de los 80 años, como es el caso de Japón, Australia, Canadá o algunos países europeos, entre ellos, España. 

Este cambio en la pirámide poblacional no sólo es un reto a nivel socioeconómico, debido a las implicaciones que acarrea en temas como salud o empleo, sino que también obliga a un importante cambio de mentalidad en el diseño de productos, especialmente en los digitales.

Los mayores de 65 y la tecnología

La tecnología se ha convertido en omnipresente en nuestras vidas. El término nativos digitales (cuya existencia siempre se pone en duda) siempre parece aplicarse a los más jóvenes y para ellos son muchos de los productos. 

Sin embargo, el sector de población de mayores de 65 años es uno de los pocos en los que el uso de la tecnología crece. De hecho, en 2019 el porcentaje de penetración de Internet en Estados Unidos en este grupo de población está en el 73%, creciendo desde el 14% del año 2000, según podemos ver en los estudios de penetración de Internet de Pew Research.

Este porcentaje se sitúa, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en torno al 64% en España cuando hablamos de uso en los últimos 3 meses, con una ligerísima ventaja a favor de las mujeres.

Los porcentajes de adopción suben hasta casi el 100% cuando hablamos de menores de 45 años, por lo que podemos ver cómo esta franja de edad supone una más que visible oportunidad para poder crecer u ofrecer productos específicos.

Don Norman tiene un fantástico vídeo en el que da tres razones para aprovechar esta oportunidad:

  1. La pirámide poblacional está cambiando y los mayores superarán a los jóvenes en un futuro no muy lejano.
  2. Los mayores tienen una mayor capacidad económica.
  3. Si se cubren las necesidades de los mayores, el resto de personas podrán beneficiarse de ello.

Pensar en las habilidades

La incorporación de la accesibilidad en algunos productos parte de una concepción negativa y errónea: la imposibilidad de hacer algo. 

El propio Don Norman pone un ejemplo que es muy característico de cómo una solución a un problema puede acarrear otros: los andadores. 

Los andadores obligan a las personas que los utilizan a andar en una posición adelantada y pueden ser un estigma, un problema que hemos de afrontar como sociedad. Muchas personas no los utilizan por lo que muestran al exterior: una incapacidad. 

Pensar en las habilidades de manera positiva puede servir para mejorar mucho la accesibilidad de los productos. Pero hemos de pensar más allá de ciertas pautas de diseño para los mayores.

Ejemplos claros los tenemos en las ayudas visuales o de interacción que incorporan los móviles: la integración de botones accionables en pantalla de Android o la posibilidad de sustituir el botón de inicio por un botón en pantalla de iOS son grandes ventajas de accesibilidad para personas que por el motivo que sea no pueden hacer hacer presión suficiente en un botón físico. 

La incorporación de interfaces de voz puede tener un obstáculo muy importante para personas con algún tipo de deficiencia auditiva. La integración de características que permitan conectar los asistentes con audífonos u ofrecer las respuestas también en pantalla harán que la adopción de algunos de estos productos sea cada vez mayor.

Y, si no, como bien dice Don Norman: convirtamos el diseño accesible en un valor y no lo usemos como argumento de venta.

Casos como el pelador de OXO con su empuñadura de goma o las nuevas zapatillas Go FlyEase de Nike, son sólo ejemplos de cómo podemos hacer algo con la accesibilidad en mente pero accesibles para todos los públicos y sin pensar sólo en los más mayores:

Si permitimos que cualquier persona pueda beneficiarse de nuestro producto, su adopción será universal, porque supondrá una mejora sustancial para cualquiera.

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