23 marzo 2021

Cuando un usuario se encuentra inmerso en un proceso de decisión de compra es bastante habitual comparar varios productos para tomar la decisión final. Es aquí cuando entran en juego las tablas comparativas, y nuestro trabajo como expertos en experiencia de usuario es conseguir que sean útiles y fáciles de leer para los usuarios. Existe mucha literatura sobre patrones de comportamiento de usuarios, como el patrón de lectura de cortadora de césped.  

La comparación se suele hacer con más frecuencia cuando se trata de productos con un precio alto, como electrodomésticos o aparatos electrónicos, o cuando queremos decidirnos entre diferentes tipos de suscripciones o software. Este tipo de compras requieren esfuerzo y tiempo de consideración.

Una tabla de comparación bien diseñada puede conseguir que el usuario tome una decisión más rápidamente y, además, con la sensación de estar mejor informado. Esto hace que la experiencia de usuario sea mucho más satisfactoria y tenga un impacto positivo en los objetivos de negocio, aumentando las conversiones. 

Tablas comparativas desde el punto de vista UX

La información que se presenta en estas tablas será relevante para el usuario si dispone de toda la información necesaria que le lleve a tomar una decisión. Y para ello, necesitará ser capaz de ver las diferencias entre las opciones de forma clara y obvia.

Sin embargo, el modo en el que presentemos la comparación puede suponer una carga cognitiva y un esfuerzo muy alto para el usuario, por lo que debemos de tener en cuenta una serie de pautas para que nuestras tablas estén lo más optimizadas posible. 

Requisitos para que una tabla de comparación sea buena

La primera regla para que una tabla de comparación sea buena es que los productos estén en columnas y los atributos en filas. El problema viene cuando no tenemos suficientes datos y quedan espacios sin rellenar. Esto se debe evitar a toda costa, y es mejor presentar solo los atributos para los que se tiene información completa que dejar espacios en blanco.

Otro aspecto que facilita la lectura es que las filas de las tablas tengan colores alternos, de esta forma es más fácil comparar un atributo para las diferentes opciones de producto, sin perder el hilo de la información al pasar de unos a otros. 

Además, si hay demasiados atributos se pueden utilizar recursos como el acordeón, que permite agrupar la información en secciones, haciendo que visualmente no sea tan extenso. También se puede hacer que el encabezado sea fijo o sticky, es decir, que no desaparezca conforme se visualizan los datos de más abajo de la tabla, para saber en todo momento a qué producto corresponde cada atributo. 

De igual forma, es muy interesante ordenar las características que se presentan por las que son similares y las que son diferentes, para que con un golpe de vista seas capaz de entender dónde se encuentra cada tipo de información relevante para la toma de decisiones.

Sobre esto último, agrupar atributos que tengan un único valor también ayuda a reducir la carga cognitiva de la tabla, facilitando la comprensión de la misma y ayudando a resaltar las diferencias en caso de ser productos análogos.

También es importante que el lenguaje que se presenta en la tabla sea entendible. Si solo se utiliza el lenguaje técnico y muy específico y el usuario no lo comprende, analizar la tabla no le va a reportar ningún beneficio.

Como decíamos al principio de este post, las tablas comparativas se suelen utilizar con productos con un tiempo de consideración mayor y una gran labor de investigación, es decir, en productos de consumo reflexivo. Es por ello que es muy probable que la decisión se tome entre más de una persona.

El comportamiento normal es hacer una captura de pantalla para poder compartirlo para volver a mirarlo en el futuro. Si quieres facilitar este proceso, un buen consejo es  que las tablas comparativas tengan una URL propia que se pueda compartir o permitan guardarla para más tarde.

En cuanto al número de elementos que se pueden agregar a una tabla para comparar, lo más común es permitir hasta cuatro o cinco elementos. Si se analizan más de 5 elementos el proceso se puede convertir en demasiado complejo y dejar de ser útil para el usuario. Sin embargo, debe ser el usuario el que pueda tomar la decisión sobre qué artículos comparar y qué características concretas quiere visualizar. 

La clave de las tablas comparativas es facilitar el trabajo que supone la decisión de compra cuando se están considerando varias opciones. Como especialistas en experiencia de usuario debemos aplicar todos nuestros conocimientos en el proceso de diseño de estos elementos para conseguir mejorar la usabilidad. 

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