La accesibilidad es una de las mayores preocupaciones a la hora de diseñar cualquier producto, ya que se torna en fundamental si queremos obtener más y mejores conversiones, si hablamos de objetivos de negocio, o hacerlas fáciles de usar para cualquier persona, si hablamos de servicios, algo que es crítico en servicios públicos.

Hace un tiempo hablamos de los principios de diseño inclusivo y cómo aplicarlos de la manera más eficiente posible, teniendo en cuenta a nuestros usuarios más frecuentes y aquellos ocasionales. 

La accesibilidad no sólo tiene una parte visual, sino una muy importante que afecta al contenido, ya que ayuda a que los usuarios entiendan correctamente qué realizar en cada momento concreto. 

La accesibilidad como valor estratégico

Lo primero, siempre pensar un poco más allá. Tanto el diseño como el UX Research han de tener en cuenta a potenciales usuarios que quizá estén lejos del público objetivo al que se pretende acceder. O, mejor aún, nos permitirá adaptarnos a las necesidades y circunstancias que cambian en el tiempo con los usuarios. 

Un ejemplo lo tenemos en las opciones de accesibilidad de los teléfonos inteligentes. Aunque siempre pensamos en los jóvenes, cada vez más personas mayores usan herramientas de mensajería instantánea. ¿Qué sucedería si no pudieran leer el texto? 

Un diseño accesible también es escalable y permitirá que los usuarios sigan disfrutando de la misma experiencia sin las limitaciones derivadas del paso del tiempo, adaptándose a ellas, como sucede con la vista cansada o problemas de movilidad.

En muchos ámbitos, como los museos, hay recursos y experiencia en trabajo inclusivo, que se puede utilizar como posible vía de inspiración para nuestros proyectos. 

En un mundo con más de 7.000 millones de personas, aproximadamente un 15% de la población mundial sufre algún tipo de dificultad y/o discapacidad que les impide la correcta interacción con productos o servicios.

Así, la accesibilidad es un valor más de nuestro producto.

Cómo integrar la accesibilidad

Hay muchas herramientas y técnicas para medir la accesibilidad. Empezando por la posibilidad de integrar a usuarios extremos en todos los procesos de exploración hasta el seguimiento de las acciones y grupos de usuarios una vez hemos lanzado el producto. 

Pero sin llegar a esta fase en la que los cambios e iteraciones se tornan más complejas, la inclusión ha de incorporarse en las fases más tempranas, tanto en la parte más visual como en la de interacción. 

Para ello, contamos con una serie de herramientas que podemos implementar, aunque, insistimos, siempre es más que recomendable tenerlo siempre presente.

Empecemos por el contenido.

Además de la incorporación de versiones de lectura fácil, como podemos ver en las guías en lectura fácil de la COVID-19, también podemos aplicar herramientas e ideas de otros ámbitos que nos ayuden a simplificar nuestros textos, haciéndolos mucho más fáciles de comprender.

Lorca es una de estas herramientas. Aunque esté pensado por y para copywriters, tiene grandes ventajas como indicarnos qué palabras se repiten más y por cuáles podemos sustituirlas, qué frases son más largas y hasta el nivel de dificultad del texto. Si trabajas en inglés, también puedes usar Hemingway o LanguageTool

Aunque todas estas herramientas están pensadas para mejorar la redacción de los textos con vistas a crear mejor contenido, también son útiles para mejorar la accesibilidad de los contenidos, ya que nos aportan consejos para crear contenidos mucho más fáciles de leer.

A esto hay que añadir las pautas de accesibilidad de textos online del W3C, que han sido traducidas y adaptadas al español por Plena Inclusión

Estas pautas incluyen, además, en sus dos últimos puntos algo que es importante: adaptar nuestros desarrollos (especialmente en webs y aplicaciones) para tecnologías de apoyo de uso común y validar todos los resultados incluyendo a personas con discapacidad en todos los ámbitos posibles, desde la concepción hasta el desarrollo y, por supuesto, en la validación de los resultados.

¿Y qué hay para el diseño?

Muchas, muchísimas opciones. La primera de ellas es un cambio mental fundamental: pensar de manera inclusiva

Como hemos dicho, el 15% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad. Eso significa que una de cada siete personas no podrá acceder a nuestro producto, generando frustración. A esto hay que añadir también otra serie de cuestiones como mayor carga de trabajo para soporte o la falta de una atención no personalizada llegado el caso.

Problemas visuales o motrices son siempre los primeros que pensamos, pero las deficiencias auditivas pueden ser críticas en un mundo que cada vez parece estar más movido por la voz.

Para evaluar tus diseños antes de llegar a desarrollo, tienes herramientas como Stark que se integran en herramientas de prototipado para poder controlar focos de atención, contrastes de colores, legibilidad y un gran número de opciones más. 

Figma, por ejemplo, tiene en sus plugins de la comunidad muchas opciones para comprobar la accesibilidad de tus diseños y te animamos a integrar esto dentro de tus decisiones.

Piensa que un diseño accesible es un diseño inclusivo y, como tal, un valor añadido a tu producto.

Evalúa. Evalúa.

Si tu proyecto está ya listo para ponerse en marcha, una buena opción para comprobar que todo está en orden será utilizar plugins para tu navegador o las opciones de accesibilidad de ordenadores y móviles. 

Cualquier navegador moderno soporta extensiones que permiten comprobar cuestiones como la manera en la que se ve una web con cualquier deficiencia visual que afecte al color (con los consiguientes problemas para diferenciar alertas o llamadas a la acción) hasta la navegación a través de voz, que usan las personas ciegas, pasando por la adaptación de las fuentes para personas con dislexia.

Cualquier móvil o tableta tiene opciones de accesibilidad que incluyen la ampliación para personas con vista cansada hasta esquemas de color o reducción de movimiento. 

Por supuesto, otras herramientas online clásicas permiten hacer comprobaciones. Pensamos siempre en A-Checker, que te permitirá comprobar el cumplimiento de los grados de accesibilidad marcados por W3C, desde el nivel A hasta el AAA.

No obstante, recuerda que una comprobación periódica de la accesibilidad es fundamental. Primero porque las circunstancias de las personas varían, al igual que lo hacen las recomendaciones y la normativa. 

Con la tercera versión de las recomendaciones de accesibilidad de W3C a punto de salir, puede ser un buen momento para comprobar cómo de accesible es tu producto para una nueva iteración.

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