10 abril 2020

Artículo traducido y adaptado del artículo original en inglés The Difference Between Emergency Remote Teaching and Online Learning

Las experiencias de aprendizaje online bien planificadas son notablemente diferentes de las de los cursos en remoto que se imparten como respuesta a una crisis o desastre. Los colegios y universidades que trabajan para impartir enseñanza reglada durante la pandemia de COVID-19 deben comprender esas diferencias al evaluar esta enseñanza remota de emergencia. Abordo esta latente temática en el post de hoy.

¿Qué es la Enseñanza Remota de Emergencia?

Antes de nada, me gustaría puntualizar que las experiencias de formación online diseñadas para tal fin desde su concepción, están sólidamente cimentadas sobre las bases de unas necesidades previamente detectadas. Esto nos permite, como profesionales del sector UX ofrecer metodologías y contenidos adaptados para cubrir estas necesidades y expectativas.

Sin embargo, la enseñanza remota de emergencia (ERT, en sus siglas en inglés) es algo muy diferente. Se trata de un cambio temporal y abrupto de la pedagogía debido a circunstancias de crisis.

Imagen de rawpixel.com

El objetivo principal en estas circunstancias no es recrear un ecosistema educativo robusto, sino más bien proporcionar acceso temporal a los materiales de enseñanza de una manera rápida y fácil de configurar. Cuando se entienden las ERT de esta manera, es más fácil diferenciarlas del concepto “aprendizaje online”. 

Hay muchos ejemplos de otros países que ante estas emergencias han implementando modelos alternativos como el aprendizaje a través de teléfonos móviles, radio, aprendizaje combinado, u otras soluciones que son contextualmente más factibles. Uno de esos casos fue Afganistán, donde la educación fue interrumpida por el conflicto y la violencia. Con el fin de sacar a los niños de las calles y mantenerlos a salvo, se utilizó la educación por radio y DVD’s para garantizar el acceso educativo.

Lo que se hace evidente a medida que observamos estos ejemplos es que estas situaciones requieren una resolución creativa de problemas. Habrá que pensar “out of the box” para generar soluciones alternativas que ayuden a satisfacer las nuevas necesidades de alumnos y comunidades.

Por lo tanto, puede ser tentador pensar en las ERT como un enfoque básico para las metodologías en remoto en general. En realidad, pueden ser útiles como punto de partida para plantearnos los modos, métodos, y canales de entrega, a medida que aparecen necesidades y limitaciones de recursos que cambian rápidamente.

Ante estas nuevas situaciones, los organizadores y equipos de apoyo deben encontrar formas de proporcionar continuidad de enseñanza mientras ayudan al profesorado a desarrollar habilidades para trabajar y enseñar en entornos remotos. Como tal, las instituciones deben repensar la forma en que las unidades de apoyo educativo hacen su trabajo, al menos durante una crisis.

La necesidad de una rápida adaptación puede hacer disminuir la calidad de los cursos impartidos durante una emergencia. El apremio forzoso en estos casos está en contradicción directa con el tiempo y el esfuerzo dedicado a desarrollar un curso de calidad.

Los cursos online creados bajo estas circunstancias no deben confundirse con soluciones a largo plazo, sino aceptarse como una solución temporal a un problema inmediato. Ante esta celeridad, el grado de accesibilidad de los materiales de aprendizaje podría no tenerse en cuenta. Esta es solo una de las razones por las que el diseño universal para el aprendizaje (UDL) debería ser parte de todas las discusiones sobre la enseñanza. Esto resulta importante ya que los principios de UDL se centran en el diseño de entornos de aprendizaje que sean flexibles e inclusivos.

Evaluación de la Enseñanza Remota de Emergencia

Las instituciones querrán realizar evaluaciones de sus esfuerzos en las ERT, pero ¿qué deberían evaluar? Primero, habrá que considerar qué no evaluar. Un error común es comparar un curso presencial con una versión online del mismo. Este tipo de evaluación, conocida como estudio de comparación de medios, no proporciona valor real, por al menos tres razones:

  1. Cualquier medio o recurso es simplemente una forma de entregar información, por tanto no es necesariamente mejor o peor que cualquier otro medio.
  2. Necesitamos comprender mejor los diferentes medios y la forma en que las personas aprenden mediante ellos para diseñar estudios efectivos.
  3. Hay demasiadas variables en la ecuación como para que los resultados de esa comparativa sean válidos y representativos.

El éxito de las experiencias de aprendizaje a distancia y online se puede medir de varias maneras, dependiendo de cómo se defina el “éxito” desde la perspectiva de cada una de las partes involucradas:

  • Desde el punto de vista del profesorado, los resultados de aprendizaje de los alumnos serán el principal interés. ¿Han logrado los alumnos los conocimientos y habilidades deseadas?
  • Desde la visión de los alumnos, cuestiones como el interés, la motivación, y la participación están directamente relacionadas con el éxito y satisfacción del curso realizado.

Son tiempos de cambios, retos, y desafíos a velocidad vertiginosa. Por ello, es conveniente discernir entre los diferentes tipos de enseñanza online, y cuáles son los objetivos de cada uno de ellos. Planificando las experiencias de aprendizaje online, y poniendo foco en las necesidades reales, podremos ofrecer la solución alternativa a cada contexto.

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