05 septiembre 2011

No es ningún secreto que para mi, Luis Villa es un maestro. Y con cosas como esta sólo hace que afianzar esa sensación.

Esta perla está en el primer párrafo de Diseño de la Experiencia de Marca: promesa, cumplimiento, coherencia y honestidad. Un must.

Siglo XXI. Hace 20 años que nació la web y en la gran empresa aún quedan directivos que se sorprenden cuando les dicen que “internet está transformando la forma de hacer negocios”. En su interpretación de la red mezclan visiones abstractas del negocio, antiguos paradigmas, principios en revisión de gestión de canales, lo que hacen hijos o sobrinos y la influencia de unos medios de comunicación sensacionalistas. Y es que, hoy muchas iniciativas en internet aún son gestionadas por personas con experiencia digital de segunda mano.

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Comentarios

  1. Buenas. No hay nada más que añadir sobre Luis 🙂
    Para intentar crear algo de sana discusión, va un comentario al respecto.

    Creo que tener una opinión basada en argumentos, razonada y fruto de discusión-debate —de uno mismo o con los demás— y basado en experiencias —propias y ajenas— exige cualidades a la que no todos nos acostumbramos: pensar, reflexionar, escuchar y tener la “mente abierta” ante hechos, opiniones y personas. En más de un caso añadiría “respeto” ante el trabajo y las opiniones que tienen personas que ganan menos, pertenezca o no a su organización. Y una pizca de riesgo y falta de miedo al fracaso.

    Y no es nada fácil, y puede ser comprensible que gente que han vivido otro paradigma —porque internet ha supuesto un cambio brutal— siga intentando agarrarse a las viejas recetas que en su momento funcionaron más o menos bien durante un tiempo prolongado. Es lo que conocen y les ha funcionado, ¿para qué cambiar? En ocasiones los directivos cambian de rama de gestión como quien se cambia de pantalones por la mañana. Hoy se dedica a la gestión de stocks y mañana al departamento transaccional. Pequeña moraleja: obviamente el directivo que asume las funciones tiene responsabilidad sobre sus decisiones. Pero también el que le ha colocado en ese puesto.

    Supongamos además que el trabajo diario (dentro y fuera de la oficina) resulte agotador y los pocos momentos de relax o información los dedique a la prensa deportiva, noticias generales o se centra en sus aficiones. La inmensidad de internet se reduce a pocos sitios, pocos asuntos y experiencias limitadas. Así durante meses y años.

    Se forma un círculo cerrado del que es muy complicado salir.

    Volvamos a esas supuestas cualidades necesarias que mencionaba en el segundo párrafo: si a pesar de todo el lastre que pueda arrastrar, alguien es capaz de disminuir su ego, abir un poco su mente, buscar “fuentes de información” nuevas (personas, blogs,…), participar e incluso “sufrir” un debate, intentar tener una opinión propia —obviamente de segunda mano ;)— y una vez que tenga más o menos clara la teoría y se empiece a hablar de dinero de verdad, dejarse asesorar por gente con más conocimientos… no todo está perdido.

    La idea de contar con gente más preparada, tampoco debería descartarse…

  2. Dani, me vas a tirar el sitio! 😉

    Gonzalo, hace unos 12 años, en la burbuja puntocom, la gente preguntaba, quiero vender en internet, ¿qué tengo que hacer? la pregunta lógica era: ¿has comprado alguna vez en internet? Si decía que no, el paso siguiente estaba claro, si decía que sí, más claro aún. 😉

    Aún así, para determinados perfiles es complicado estar al día porque te devora y pierdes la referencia. ¿Qué sucede? que toman decisiones basadas en Confidenciales y prensa que busca notoriedad y tráfico con noticias sensacionalistas.

    Resultado: todo el mundo quiere ser Apple y tener una página en Facebook y Twitter o una app de iPad… pero desconocen las implicaciones de todo ello. No hay reflexión ni entendimiento de las razones. Y mientras, dejan el núcleo de la relación con el cliente desatendido.

    Tener experiencia digital de primera mano se basa en escuchar y entender: entender qué hace el usuario, por qué, por qué y para qué elige cada dispositivo, que qué plataformas se mueven, qué hacen… y tomar decisiones valientes desde el entendimiento de qué uso se quiere y qué resultados se van a obtener. Y ojo, el ego o buscar la notoriedad me parece lo más normal!.

    Quizá me baso en que en todos estos años he podido ver ir y venir a perfiles muy similares con discursos idénticos en el que cambias “Wap” por “App”, “Comunidad” por “Red Social”, “Palm V” por “iPhone”, “Dynlayer” por “JQuery”, “Flash” por “HTML5”.

    Hay que diferenciar el “fad” de lo que realmente es esencial, el capricho de lo estratégico. Y tengas experiencia de primera o segunda mano hay que responder honestamente a las preguntas son para quién?, por qué?, para qué?, y como encaja en el resto de cosas que haces? Qué implica esta acción de mi parte para que salga bien en presupuesto, medios, personas y dedicación?

    ¿Que después de todo te sale que es para “fardar” ;)? Fenomenal! Pero ya sabes por qué lo haces y puedes tener expectativas adecuadas.

Trabajamos proyectos de diseño de servicios y productos digitales en los que la investigación de usuarios es un elemento fundamental del proceso.