Publicado el 15 de septiembre de 2011 por
torresburriel
Ayer estuve en el Digital Water Pavilion de Zaragoza impartiendo un taller sobre test con usuarios, organizado por las buenas gentes de Cachirulo Valley. He de decir, disfruté muchísimo cuando tantas personas como las que había llenaron el recinto dispuesto para la sesión. Pero mucho.
Al fin y al cabo pensar que más de 30 personas (el total del aforo disponible) estuvieron dispuestas a tomarse la molestia de asistir durante dos horas a una sesión impartida por mi, es todo un placer. Las cosas como son.
Por la noche, al llegar a casa, me encontré con un tuit un poco desagradable para mi, en el que alguien emitía una opinión sobre mi persona, en la que se me criticaba que no le había respondido a un correo electrónico en el que me pedía que le hiciera un análisis heurístico de su proyecto. Le respondí que los mensajes que recibo de ese tipo no son los primeros que contesto. Os podéis imaginar que primero son los clientes y después, si queda tiempo, contesto correos de personas que me piden consejo.
Esta anécdota me ha hecho estar pensando todo el día acerca de si debí responder o no a este tuit, y si respondí adecuadamente. ¿Por qué? Pues porque la sensación que me quedó es que era terriblemente injusto recibir una crítica, en el mismo día en el que había estado impartiendo un taller, gratuitamente, abierto al público.
Todo este rollo que os cuento ha tenido una derivada extraordinaria. Me he acordado de una frase del gran David de Ugarte que le escuché en una conferencia que dio en Zaragoza hace ya varios años. La frase de Ugarte, que hago mía con mucho gusto, viene a decir algo así como: con todo lo que he aprendido de tanta gente que ha compartido su conocimiento por internet, por webs, por blogs, por listas de correo, por news de Usenet… por tantos y tantos canales… éticamente no puedo sino devolver al menos una parte de ese conocimiento a la comunidad.
Por eso escribo este blog. El día 18 de este mes de septiembre hará 8 años que escribo aquí. Y creedme, es mucho más lo que sigo recibiendo al compartir lo que hago en mi trabajo que lo que ofrezco. Por eso seguiré haciéndolo.
Por eso, además, lo cuento en Twitter, en Facebook, en Youtube, en Flickr… Por eso pongo en SlideShare todas las keynotes que hago para las conferencias que imparto. Por eso y porque me da la gana.
Y eso