16 enero 2019

El 17 de diciembre, Bold Insight publicó un post de Kate Hamel con el siguiente título: UX and sustainability: What is our role as researchers?

Imagen de Pixabay

No estamos acostumbrados como UX Designers a leer este tipo de reflexiones. Parece que el cubrir las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones no es algo que tenga mucho que ver con nuestro trabajo. Al fin y al cabo “solo diseñamos”… ¿Sólo?

Hamel pone ejemplos muy concretos. El primero es acerca de un estudio realizado sobre un dispositivo de administración de medicamentos líquidos. Los pacientes deberían utilizar al mes unas treinta botellas de plástico de un solo uso. Una de las conclusiones inesperadas obtenidas fue la preocupación de los participantes acerca de los residuos generados en ese uso. De manera prácticamente unánime expresaron el deseo de que la botella fuera reutilizable, reciclable o, al menos, más pequeña.

La autora también reflexiona acerca de cómo el desarrollo de nuevos softwares en muchas ocasiones implica la necesidad de compra de nuevos dispositivos para los usuarios (ya que los antiguos no son compatibles con esos nuevos productos digitales). La gestión de los residuos e-waste es una cuestión de gran impacto en el medio ambiente y también en la salud humana.

A veces para encontrar respuesta simplemente hay que volver al origen. Si acudimos la definición de UX tal y como la recoge la ley ISO 9241-210:2010 recordaremos como UX incluye todas esas emociones, creencias, preferencias, etc del usuario que ocurren antes, durante y después del uso (de un producto).

Es decir, que la experiencia de usuario se conforma de sensaciones que trascienden el momento del uso concreto de manera que los usuarios no solo van a “pensar y sentir” nuestro producto cuando lo usen de manera efectiva sino que también van a “pensarlo y sentirlo” antes y después.

Y en ese después es donde va a tener lugar la reflexión sobre las consecuencias del uso. Por ejemplo, una vez que compre en este e-commerce ¿vendrá empaquetado el artículo con material reciclable? o en esta aplicación de comida a domicilio ¿reciben los repartidores una cantidad justa por su trabajo?.

Estas inquietudes también forman parte de la experiencia de usuario y debemos sacarlas a la luz en la etapa de research. Sacarlas a la luz para que redunden en propuestas sostenibles medioambiental, económica y socialmente alineadas con las preocupaciones de los usuarios.

En definitiva, estamos hablando de ética y UX.  Se trata de hacer una UX global, profunda y realmente profesional.

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