26 junio 2018

Estas últimas semanas ha vuelto a saltar a la palestra el asunto de la ética en el diseño por el descubrimiento de que una app de las más descargadas de la Liga de Fútbol Profesional para seguir los resultados en el móvil, usaba el micrófono y la localización para descubrir bares y locales sin la debida licencia de uso, de esto ya os habló Daniel en un post.

Nuestro objetivo siempre debe ser aumentar la ética en nuestros productos. Foto de Justin Baeder.

Otro asunto ético que ha sobrevolado estos días es el uso excesivo de la gamificación en videojuegos o productos para niños, llegando a enganchar compulsivamente a los chavales a jugar o comprar cromos que luego se usan en videojuegos. La ética en el caso de productos para niños es todavía más importante, sin dejar de olvidar el papel educativo y de control de los padres. Ya que todo en grandes cantidades y sin supervisión puede ser adictivo hasta un juego inofensivo como Tetris.

Por lo que hay que ser cautos pero sin llegar a ser alarmistas y criminalizar una industria que genera gran cantidad de puestos de trabajo. Hay que trabajar porque la ética esté presente y los diferentes actores, tanto los padres como la industria hagan un buen uso de herramientas como el código PEGI, el equivalente en videojuegos a la clasificación por edades de las películas.

Por todo ello, la ética al diseñar cualquier tipo de producto y sus acciones debe ser estudiada y diseñada concienzudamente tanto para cumplir las diferentes leyes y reglamentaciones como la GPDR tan famosa hace un mes.

El primer principio ético que debemos tener en cuenta al diseñar cualquier producto es la confianza, los usuarios debe de confiar en nosotros. Si no confían en nosotros cualquier otra acción dirigida a mejorar la experiencia de usuario, será inútil. Por ello ejemplos como tener HTTPS para dar seguridad, usar colores azules para dar confianza y calma en el usuario, no esconder cosas bajo letra pequeña, ser lo más transparentes con los costes añadidos como los gastos de envío o por usar un determinado tipo de pago.

El segundo principio ético es no hacer daño al usuario o forzarlo a hacer acciones que no desea. Este es tan importante como el primero, al diseñar acciones tenemos que tener en cuenta y diseñar muy bien las acciones que una equivocación puede ser fatal, por ejemplo las relacionadas con pagos, donde un error de una cifra al meter una cantidad puede suponer un perjuicio económico para la persona, para ello debemos hacer que el usuario confirme la acción y poner las cantidades en tipos de letra legibles.

Además es recomendable que el usuario pueda deshacer la acción inmediatamente después de haberla hecho. En el caso de los juegos, se debería de avisar al usuario cuando lleve un tiempo de una hora seguida jugando sin parar y dejar un tiempo obligatorio de descanso cuando se lleven dos o más horas para evitar adicciones.

El tercer principio ético es preservar la privacidad del usuario y evitar el robo de datos personales. Los usuarios pueden compartir datos personales sobre sus preferencias sexuales, sus afiliaciones políticas o su apertura a una nueva relación sentimental del tipo que sea. Para todo ello existen productos digitales, ya sean para buscar pareja con unas determinadas características, la zona de afiliados de un partido político o webs de contactos entre personas con pareja en busca de otra relación.

Además en este caso viene otro par de principios de UX que siempre os decimos en el caso del e-commerce: no pedir más que los datos justos y necesarios siempre, y permitir que el usuario compre sin estar registrado. Ya que cuantos menos datos tengamos, menos datos son susceptibles de fugarse en caso de un problema de seguridad.

La seguridad de los datos de nuestros usuarios debe ser algo fundamental, ya que una reputación de años puede ser fulminada por un evento de fuga de datos.

Para finalizar, os recordamos que otro asunto muy importante son los permisos en los dispositivos, especialmente los de localización y el micrófono. Ambos dos no se deberían pedir a menos que sean estrictamente necesarios y como usuarios deberíamos desconfiar de las apps móviles que los pidan como precaución.

Desde el Estudio os animamos a que penséis siempre las implicaciones éticas que tienen las acciones en vuestros productos digitales para todo tipo de personas, especialmente si están en situaciones extremas, las diseñemos con ello en mente y siempre pensando en no poner al usuario en situaciones complicadas si algo sale mal y que siempre se pueda subsanar el error. Los usuarios deben ser el centro de nuestras acciones y nuestros productos siempre.

En Torresburriel Estudio podemos ayudarte en el proceso de investigación con usuarios, aplicando técnicas como las entrevistas personalizadas o la investigación etnográfica.