Integrando un sistema de diseño en tu organización

Seguimos hablando sobre el tema de los sistemas de diseño que empezamos hace unos días. Hemos analizado sus ventajas y por qué su uso se ha generalizado en muchas organizaciones. Comentábamos también que antes incluso de crear o rediseñar un sistema existente, debemos averiguar por qué hemos llegado a esa situación: ¿Qué sucede para que teniendo ya un sistema de diseño, o como mínimo unos componentes y una estructura de diseño creada, se acaben construyendo aplicaciones y páginas que crean una experiencia de usuario fragmentada?

Si eres diseñador/a, seguro que que has encontrado proyectos donde aparecían inconsistencias graves de diseño: tres cabeceras distintas, varios tipos de botones diferentes, ventanas modales con botones de confirmación alineados a derecha o izquierda, etc. Aparte de la mala experiencia que ofrece al usuario y la carga cognitiva que supone aprender cada vez un elemento nuevo, el derroche de recursos es inmenso.

Componentes de un sistema de diseño

Componentes de un sistema de diseño. Fotografía de Liza31337 en Flickr (bajo licencia Creative Commons)

En nuestra experiencia, hay algunas causas que facilitan llegar a este punto. Estudiaremos lo que debemos hacer para evitar estos problemas después de realizar la inversión de diseñar un nuevo sistema de diseño.

Causas de inconsistencias en el uso del sistema de diseño

La principal razón por la que los equipos suelen crear variaciones de los mismos estilos y componentes suele ser que la organización presenta problemas de visibilidad. Si el equipo es pequeño (por ejemplo, diseño y desarrollo front-end unido en una misma persona), es sencillo tener controlados todos los componentes que ha creado. Pero, ¿qué sucede cuando múltiples equipos trabajan usando y reutilizando esa información?

He estado en proyectos donde el equipo de UX creaba y diseñaba los componentes, el equipo de arquitectura los maquetaba e introducía en el framework y múltiples equipos de varias empresas distintas los utilizaban. Parece sencillo, ¿verdad? Pues no, el alineamiento de los diferentes equipos era todo un desafío. Cuando se tiene múltiples equipos de producto construyendo e iterando rápidamente, es bastante fácil perder de vista la experiencia general del cliente. Y suma a la ecuación que puede existir una gran diferencia entre el ritmo de lo que proponía el equipo de UX al desarrollar productos y lo que se implementa en el framework. Esto supone que si el cliente quiere ver ese componente, el equipo de desarrollo debe construirlo sin esperar la actualización del framework. Esto crea una experiencia de usuario fragmentada, un diseño complejo y una gran deuda técnica.

Volvamos a esa situación ideal donde todos los componentes están creados e introducidos en el framework. En este caso, el problema es que hay que esforzarse para crear herramientas y sistemas que conecten a todos en un sistema de diseño centralizado, asegurándose de que la experiencia de usuario sea única, incluso aunque el equipo y los proyectos sigan creciendo.

Alineado el trabajo de los equipos

Como siempre comento, uno de los grandes problemas en las empresas suele estar en la comunicación. Con múltiples equipos y compañías involucradas, la cosa empeora. Para que todo el mundo emplee el mismo sistema de diseño, éste debe estar operativo y accesible en un lugar centralizado. Por poner un ejemplo, el equipo de Gov.uk explica que su nuevo sistema de diseño contendrá todos los estilos, componentes y patrones de diseño que los equipos en el gobierno necesitan para crear servicios digitales centrados en el usuario en un solo lugar y facilitar que las personas los encuentren, los usen y contribuyan a mejorarlos.

Una sólida biblioteca de componentes, estilos y ejemplos de uso reales, organizado por “familias de componentes” donde los diseñadores deben poder ver qué elementos o componentes existen y los desarrolladores puedan acceder al código.

Otras buenas prácticas y recomendaciones para facilitar esta centralización del diseño:

  • Utilizar una plataforma que permita búsquedas.
  • Designar una ÚNICA persona responsable. Y por responsable no me refiero a que se ocupe de su diseño, sino que gestione las dudas que puedan surgir en los equipos que lo utilizan, su mantenimiento y actualización, la incorporación de sugerencias de mejora…
  • Dar formación presencial sobre el uso del sistema a todos los equipos. Y no exclusivamente a los responsables, sino a todos los miembros, sobre todo a los que pican el código.

Esta biblioteca se debe actualizar, mantenida por una pequeña fuerza de trabajo de diseñadores de producto y un equipo de desarrollo de front-end. Esa biblioteca es la biblia del diseño para el desarrollo del producto. Gracias a ella, los diseñadores y desarrolladores dejan de obsesionarse con los píxeles para dedicar más tiempo a obsesionarse con las personas. Los desarrolladores pasan más tiempo construyendo. Los diseñadores pasan más tiempo investigando, ideando e iterando, de forma rápida y con alta fidelidad.

Ésa es la belleza de construir un sistema de diseño. Al haber decidido una vez cada detalle y haberlo construido, todo el equipo puede centrarse en la solución de los problemas reales del cliente. Una explosión inmediata en la productividad, al tiempo que se mantiene la identidad visual y de uso alineada y coherente en cada producto que se crea. Y es que la mejor manera de crear experiencias de productos consistentes, funcionales y agradables para el usuario es hacer que las vidas de quienes construyen esas experiencias sean mucho más fáciles.

En Torresburriel Estudio te podemos ayudar a implementar procesos de mejora continua en tus productos digitales mediante una consultoría de acompañamiento. Contacta con nosotros, y cuéntanos tu proyecto.

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