Sistema de diseño: enfócate en el proceso, no en los píxeles

Desde hace algunos años, los sistemas de diseño están de moda. Habiendo algunos muy conocidos, tanto en entornos públicos (Gov.uk y U.S. Web Design Standards), como en compañías privadas (Mailchimp, Airbnb o Salesforce, por poner algunos ejemplos). ¿A qué se debe este éxito de los sistemas de diseño? Un sistema de diseño ofrece grandes beneficios cuando necesitas desarrollar un producto de forma consistente, funcional y en entornos con múltiples personas y equipos.

Sistema de diseñoUn buen sistema de diseño es mucho más que componentes y su relación entre ellos. Fotografía de Wonderlane (bajo licencia Creative Commons)

Como explica Josh Clark, un sistema de diseño es un contenedor del conocimiento de una organización. Proporcionan soluciones comprobadas para problemas de diseño, que cuando se mantienen unidas mediante un lenguaje visual consistente y ciertas directrices de uso, representan lo que significa un buen diseño para esa organización. Es decir, en muchos casos, representan la imagen visual que los usuarios tendrán de ti. Igual que cuando entras a una tienda de ropa de cierta marca, en cualquier lugar del mundo y la identificas al instante. Sabes de qué marca se trata por la decoración, por cómo están colocadas las prendas, por cómo van vestidos/as los/as dependientes/as, por el olor, por la música que escuchas… Y esa experiencia es consistente en cualquier tienda alrededor del mundo.

Un buen sistema de diseño debe identificar los problemas de diseño que surgen una y otra vez, extrayendo la mejor solución. Cuanto más común es el problema, mejor. Los sistemas de diseño deberían priorizar lo mundano.

¿Por qué usar un sistema de diseño?

En mi opinión, cuando una empresa crea un sistema de diseño busca dos objetivos principales:

  1. En primer lugar, alcanzar una mayor velocidad de desarrollo al no tener que preocuparse de formas visuales y la interacción de los elementos, ya que estará definida por el propio sistema de diseño.
  2. En segundo lugar, mejorar la confianza del usuario al obtener una experiencia coherente al utilizar el producto, mediante los patrones de uso definidos en el sistema de diseño.

Lógicamente por su complejidad y todas sus implicaciones, un buen sistema de diseño no se crea en un día. Es más, es un trabajo en constante evolución, adaptándose a las nuevas necesidades o nuevos patrones de interacción que puedan surgir. En otras ocasiones, la creación o la renovación (si ya existe) del sistema de diseño viene motivada por otros motivos, como en el caso de Hubspot.

En el proceso de evolución de cualquier marca o producto intervienen muchas personas. Ya sea porque entran o salen de los proyectos o simplemente porque pasa el tiempo, el diseño acaba siendo un pequeño Frankenstein lleno de inconsistencias. Esto dificulta muchas cosas:
por un lado, la imagen de marca puede ser incoherente o no reflejar la cultura que queremos transmitir. Seguramente, incluso habrá secciones antiguas que tendrán un aspecto diferente a las más nuevas. Por otro lado, la interacción se complica. El usuario verá 20 tipos diferentes de botones con comportamientos distintos, sin saber qué esperar de cada interacción. Estas inconsistencias aumentan la carga cognitiva, lo que dificulta realizar acciones simples.

El proceso de desarrollo también se verá afectado. Al no existir componentes predefinidos, primero tendrá que entrar el UX para definir cómo debe ser la arquitectura de información, los bloques de contenidos, la interacción, etc. Después pasará el equipo de diseño visual quien creará otro botón nuevo porque no le valen los 20 anteriores ya definidos o no sabe dónde se encuentran. Finalmente, llegará al equipo de desarrollo manteniendo un proceso cercano a la cascada, en vez de equipos ágiles.

El proceso de cambio y adopción es clave

Cada vez que vamos a una startup a hacer una consultoría de UX, nos echamos a temblar al ver las inconsistencias de diseño en una empresa con tres meses de vida y tiene una app o web con 10 pantallas distintas. Sabemos que la experiencia de uso completa (usabilidad, diseño, copywriting, atención al cliente…) no es su foco de preocupación, están centrados en probar la viabilidad del negocio. Pero, seamos serios, todo ESO es TAMBIÉN negocio.

Volviendo al tema, imaginad empresas que llevan más años de vida y tienen, por ejemplo, 20 aplicaciones de uso interno, y 10 webs de uso externo, apps… Seguramente tengan 10 selectores de fecha diferentes, 30 botones con interacciones distintas, cuatro colores hexadecimales para el mismo tono de gris, cinco formas de filtrar información de una tabla… ¿Te suena? Y ahora pensemos en qué sucede cuando deciden que quieren unificar todos los productos bajo un nuevo diseño que represente su imagen de marca. Un diseño que sea tan agradable y fácil de usar como cualquiera de las aplicaciones que usan los usuarios en su día a día.

Equipos de experiencia de usuario, diseño, ingeniería, marketing, atención al cliente… Requieren una gran inversión por lo que la decisión de negocio debe estar basada en métricas que indiquen qué es necesario. Por ejemplo, el feedback de usuarios que se quejan de que no saben usar los productos debido a las inconsistencias, o tiempos de desarrollo elevados que ralentizan el funcionamiento del negocio.

Y más importante, ¿qué ha pasado para llegar a ese punto? ¿Qué ineficiencias en la estructura o el flujo de trabajo son las que han derivado en crear una experiencia de usuario fragmentada? Porque no sirve de nada invertir en crear un nuevo sistema de diseño, si una vez creado, al cabo de un tiempo volvemos a la casilla de salida. Se debe trabajar en averiguar qué problemas existieron para que no seguir el antiguo sistema de diseño (si existía). O porqué no se han seguido los mismos patrones al realizar nuevos productos. Una vez detectados estos problemas, reemplazarlos con prácticas y sistemas que funcionen y se adopten, algo nada sencillo.

Para que un buen sistema de diseño funcione y se adopte, es necesario replantearse la forma en que se diseñan y se construyen los productos. Qué necesidades tienen o tendrán los equipos, cómo acceden a esa información, cómo se explica y entiende esa solución propuesta, cómo evoluciona el sistema en el tiempo al surgir nuevos problemas no contemplados, cómo se adaptarían las aplicaciones ya publicadas a esos cambios, cuál es la operativa de comunicación a los usuarios si se realizan un a gran modificación, etc.

Un buen sistema de diseño es mucho más que componentes y su relación entre ellos. Un buen sistema de diseño libera a los diseñadores y desarrolladores para que resuelvan nuevos problemas. Para que dediquen su tiempo y energía a la creación de nuevas experiencias, nuevos algoritmos, nueva lógica de negocio.

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Comentarios

  1. […] hablando sobre el tema de los sistemas de diseño que empezamos hace unos días. Hemos analizado sus ventajas y por qué su uso se ha generalizado en muchas organizaciones. Comentábamos también que antes incluso de crear o rediseñar un sistema existente, debemos […]

  2. […] hemos hablado de los diferentes beneficios de aplicar un sistema de diseño a la hora de desarrollar productos consistentes y escalables. Hemos visto que, muchas veces, las […]

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