23 enero 2018

Éste no va a ser un post sobre tendencias en experiencia de usuario para 2018. He de reconocer que la última vez que escribí sobre tendencias en experiencia de usuario mi ojo no fue precisamente el de quien tiene la bola de cristal a punto. Es por ello que no soy muy amigo de los artículos en los que se habla de tendencias en general, y más concretamente cuando se habla de usabilidad y experiencia de usuario. Sin embargo, hay un artículo publicado en el blog de InVision, a cargo de Raffaela Rein, en el que se hace un repaso de lo que la autora entiende serán las tendencias en experiencia de usuario para 2018.

Imagen de una planta verde en un despacho
Qué mejor que relajarse mirando una planta para reflexionar acerca de lo que vendrá. ¿No?

Es cierto que no soy muy amigo de los artículos sobre tendencias, tal y como he dicho. También es cierto que cuando el artículo está escrito con solvencia y rigor, no soy una persona excesivamente cabezona como para poder cambiar de opinión. Este es sin duda un caso en el que la opinión puede verse modificada por la solvencia del contenido. Y, especialmente, por lo certero de algunas predicciones. Me gustaría comentar especialmente tres de las tendencias que se anuncian en su post, y que a mi juicio son las más sensatas y las que tendrán un impacto más positivo en el negocio y en la profesión.

Lo que más me llama la atención del post de Rein es que utiliza la experiencia de usuario como una palanca sobre la cual pivotan elementos que no son exclusivamente técnicos sino que son pertenecientes al ámbito del negocio, del liderazgo y de la gestión y dirección de proyectos. Buena prueba de ello es que se marca la tendencia de cómo la experiencia de usuario entra a formar parte de la agenda en los niveles de liderazgo. No puedo dejar de recordar en este punto las acertadas palabras de Margarita Barrera, Head of Global Design en BBVA, cuando en el UX Spain de 2015 nos hablaba de la importancia de llevar el diseño a las capas de dirección. Ese es un elemento que desde el estudio estamos empezando a vivir, y que lógicamente compartimos con alegría.

No puede dejar de nombrarse en un artículo sobre tendencias en experiencia de usuario la cuestión que tiene que ver con el diseño de interfaces de voz. En este caso se hace, como debe ser. Los artefactos que empiezan a poblar el mercado y que nos ayudan a completar pequeñas tareas sencillas en función de unas órdenes de voz que emitimos, van a ser los próximos protagonistas de nuestras compras, especialmente por Internet. La experiencia de usuario no puede ser ajena a esta realidad, y ya son varios los ejemplos de los equipos de diseño en interfaces de voz que comparten sus experiencias.

Me encanta, por otra parte, la tendencia que se dibujan mediante la cual la persona que se dedica a la investigación experiencia de usuario es considerada como la que tiene el trabajo más molón de la temporada. Si se trata de fardar, si se trata de molar, no hay duda que hay que ser UX Researcher.

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Comentarios

  1. […] el método PURE se intentan proporcionar puntuaciones que representen lo buena que sería la experiencia de usuario a lo largo de una tarea, haciéndolo a través de una serie de principios heurísticos. El método […]

Trabajamos proyectos de diseño de servicios y productos digitales en los que la investigación de usuarios es un elemento fundamental del proceso.