Cómo abordar el trabajo de experiencia de usuario con equipos ágiles

En el Estudio tenemos algunos clientes que trabajan sus proyectos de desarrollo de software usando metodologías ágiles, por lo que hemos necesitado adaptarnos a ellas e integrarlas en nuestro proceso de trabajo. Sin embargo, el trabajo de experiencia de usuario no es fácil de encajar en estas metodologías y equipos ágiles, como hemos comentado en ocasiones anteriores.

Las metodologías ágiles se caracterizan por realizar entregas rápidas y continuas. La idea es dividir el proyecto en pequeñas etapas (“sprints”), en las cuales se abordan unas determinadas características y funcionalidades del proyecto que se han decidido previamente, prestando especial atención a aquellas de mayor prioridad para el proyecto. De modo que, al final de cada sprint, que suele durar unas pocas semanas (en nuestro caso, tres semanas) deben estar completadas esas funcionalidades.

Equipos ágiles
Entrevistas en un proceso de trabajo con equipos ágiles. Foto de Esteban Romero

Por lo general, las tareas relacionadas con la experiencia de usuario (investigación, conceptualización, testing) suelen llevar su tiempo, por lo que resulta complicado encajarlas sin fricción en los sprints. Por ejemplo, en un proyecto internacional donde nos hemos encargado de la conceptualización de un producto digital, tardamos varios sprints en adaptarnos correctamente al método y ritmos de trabajo. En un principio, empezamos todo el equipo (distribuido entre researchers, diseñadores de UX, diseñadores gráficos y desarrolladores) a trabajar en las mismas funcionalidades (que había decidido el cliente previamente) durante el mismo sprint.

Esta aproximación no funcionó, ya que los tiempos eran muy limitados para abordar todas las etapas. De modo que cambiamos de estrategia: el diseño de wireframes y del visual se realizaba en un sprint y en el siguiente sprint se implementaban esos diseños. Así todas las tareas de diseño iban siempre un sprint por delante de las tareas de desarrollo, dando cierto margen a la validación y al equipo de desarrollo. Esta nueva aproximación funcionó mejor y logramos obtener un producto digital que alcanzó satisfactoriamente los objetivos de negocio.

Sin embargo, otras tareas de UX siguen siendo difíciles de adaptar a los sprints. En mi opinión, la investigación de usuarios y el testing son más difíciles de encajar en las metodologías ágiles, aunque también pueden aplicarse metodologías ágiles a la investigación de usuarios.

Actualmente, estamos abordando otro proyecto (también internacional y con un alto componente corporativo) donde recientemente se ha incorporado la UX al proceso de trabajo. Hasta ahora, se hacían las cosas por simple petición del cliente, sin reparar excesivamente en la usabilidad  y las expectativas y necesidades de los usuarios del producto digital. De modo que nos hemos encontrado con un proyecto con un alcance muy amplio, que necesita una buena dosis de diseño centrado en el usuario.

Estamos trabajando en muchas técnicas y herramientas de investigación con usuarios (entrevistas en profundidad, encuestasCard Sortings, Tree Test,…) que necesitan su tiempo de planificación y ejecución, que exceden el tiempo fijado para cada sprint. Sin embargo, tratamos de “trocear” estas tareas de investigación de usuarios para llevarlas a cabo por fases. En la ejecución de estas tareas estamos involucrados diferentes miembros del equipo y hacemos partícipe al cliente en todas la toma de decisiones.

Además, siguiendo la filosofía Agile, para estar coordinados también involucramos al resto de miembros del equipo, aunque se encarguen de otras tareas. Los mantenemos al corriente de todos los progresos y compartimos con ellos los resultados obtenidos para decidir conjuntamente cómo avanzar en el proyecto. Para conseguir esto, llevamos a cabo un “daily meeting” que consiste en una muy breve reunión diaria, en remoto habitualmente, de todo el equipo en la que cada miembro comparte la(s) tarea(s) en que está trabajando. De este modo, todos los miembros del equipo conocen en lo que están trabajando sus compañeros, y se puede abordar cualquier problema que surja lo antes posible. Además, al final de cada sprint se lleva a cabo una reunión (“review”) en la que se presenta el trabajo realizado. Otra ocasión para que, tanto el cliente como los miembros del equipo de trabajo, lleven un correcto seguimiento de todo lo que se está realizando en el proyecto.

En conclusión, integrar el trabajo de experiencia de usuario con equipos ágiles puede resultar más costoso y suponer un reto organizativo, pero los beneficios obtenidos son tangibles.

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Comentarios

  1. Por experiencia lo ideal es ir 2 sprints por delante del equipo de desarrollo. Eso te da pie a poder colar actividades de investigación y al equipo de desarrollo a validar antes de que aterrice en su parrilla de trabajo dando tiempo a la redefinición o a virar en la misma.

    Para las investigaciones previas al inicio de un proyecto, es verdad que es complicado colarlas cuándo el proyecto ya está en marcha, pero si la comunicación con el equipo de desarrollo es buena siempre hay sprints que ellos necesitan para mejoras de código, rendimiento y demás que pueden dar un respiro a UX para investigar.

    Aún así sigue siendo una asignatura que muchos aprobamos por los pelos!!

    Un artículo interesante para el debate 🙂

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