30 marzo 2017

En la India la violencia contra las mujeres en forma de ataques con ácido, violaciones en grupo y otras muchas manifestaciones de violencia de género llegó a tal nivel de alarma social que hizo que el gobierno de la India tomase cartas en este grave asunto.


Mujer india usando un teléfono móvil. Foto de Renuka Motihar, publicada por el American Center Mumbai.

La manera que tuvo el gobierno de la India de intentar atajar la violencia contra las mujeres en el país fue implantando una legislación que obligaba a que todos los teléfonos del país tuvieran un botón de pánico y un módulo de GPS que permitiera localizar el lugar en el que se estaba produciendo el suceso y, por tanto, que se pudiera actuar más rápidamente. La orden gubernamental (en inglés al final del PDF) salió del Ministerio para el Desarrollo de la Mujer y la Infancia de la India.

Hoy vamos a analizar este caso de uso de la tecnología para mejorar la vida de la mujeres a partir tanto de la orden como de un artículo científico que investiga sobre las apps de seguridad para móvil que se han creado en la India a partir de esa norma.

Resumen de la orden gubernamental

La orden estipula que a partir del 1 de enero de 2018 todos los teléfonos vendidos de esa fecha en adelante tendrán que tener localización por GPS. Desde el 1 de enero de 2017 y hasta esa fecha (lo que se ha dado en calificar de periodo de transición) los fabricantes de móviles deberán incluir un botón de pánico, dependiendo de si son smartphones o móviles básicos:

  • Móviles básicos: apretando el 5 o el 9 para hacer una llamada de emergencia
  • Smartphones: igual que los anteriores, y también presionando tres veces el botón de encendido o apagado rápidamente.

La orden no dice mucho sobre los terminales más antiguos, que deben adecuarse a la norma mediante una actualización de software, por lo que la medida, siendo India un país en desarrollo y con una alta tasa de pobreza y alfabetización básica, parece insuficiente, ya que da una solución en los nuevos terminales pero no en todos los ya existentes.

Teniendo en cuenta que las agresiones sexuales graves en la India se dan con mayor frecuencia en las capas más desfavorecidas de la sociedad, y que en muchos casos los maridos o los padres no permiten la tenencia de móviles a las mujeres -ya que el dispositivo les permite una cierta libertad que no está bien vista en ciertos estratos de la sociedad-, la medida es un avance simbólico pero, probablemente, con una limitada efectividad real.

Research sobre aplicaciones de seguridad indias

A raíz de todas estas medidas dos investigadores indios del Centro para Internet y la Sociedad y del proyecto Bachchao, Rohini Lakshané y Chinmayi S.K, han analizado las aplicaciones de seguridad que han sido lanzadas en virtud de la orden gubernamental y de la carrera para lanzar aplicaciones de seguridad para smartphones a raíz de la crisis por la ola de violaciones múltiples de 2012, y con los primeros resultados de su investigación han publicado un resumen de cinco páginas del informe, que presentarán completo en una charla en Bruselas.

Los investigadores indios se han hecho estas preguntas para hacer su informe:

  • ¿Cuáles son los problemas tecnológicos (incluyendo alfabetización y accesibilidad) o de experiencia de usuario que tienen las aplicaciones de botón de seguridad que están siendo desarrolladas tanto por el gobierno como por entidades privadas? (Especialmente en momentos de crisis)
  • ¿Protegen bien la privacidad y la seguridad de los usuarios de las aplicaciones de botón de seguridad?
  • ¿Qué soluciones técnicas o de otro tipo pueden implementarse para construir un modo de comunicación más seguro, más efectivo más accesible y más responsable en ese contexto?

Según sus tests, la mayoría de las aplicaciones de seguridad fallan de una manera u otra y no hacen bien su trabajo. Los investigadores han evaluado 26 aplicaciones de este tipo, estudiando los permisos, los acuerdos de confidencialidad y las licencias de usuario final de cada una. De las 26 apps que en el informe han nombrado mediante letras clave, los investigadores indios han evaluado 105 permisos diferentes. Las aplicaciones que han evaluado requieren desde 3 permisos a 99, con una media de entre 15 y 20 permisos por app.

En el resumen de apps con demasiados permisos, citan dos ejemplos. En la app “G” de 28 permisos, sólo necesita realmente 17, siendo 11 innecesarios para que la app funcione. En la “D” de 17 permisos usados, sólo necesita realmente 10, por lo que en ambos casos casi la mitad de los permisos no son necesarios, incluyendo aquí el acceso a información privada del usuario como fotos y vídeos.

¿Qué hace con los datos la típica app de este tipo? Los investigadores han llegado a las siguientes conclusiones:

  • 24 apps le mandan los datos al servidor del desarrollador
  • 22 apps tienen acceso a los archivos completos del usuario
  • 24 apps tienen acceso a los contactos y la localización
  • 4 apps tienen acceso a grabar y enviar audio incluso remotamente
  • 2 apps pueden crear cuentas de usuario y passwords y enviar esta información

Los investigadores hacen hincapié sobre todo en los 4 últimos permisos y en la invasión de privacidad que suponen, ya que dan acceso a datos privados y a espiar al usuario de forma remota con las consecuencias que ello puede tener.

El uso de permisos excesivos por parte de algunas apps, ya ha sido tomado en cuenta en Android (en iOS las apps tienen que ser aprobadas y no hay problemas de permisos al tener que autorizarlos cada vez que se usan), en la versión 6.0 de Android ya se tienen que aprobar cada permiso cuando la app tenga que usarlo al estilo de iOS, pero todavía quedan muchos dispositivos Android 4 y 5 en el mercado.

Conclusiones

Una legislación gubernamental, por muy bienintencionada que sea, tiene que tener en cuenta el contexto cultural y tecnológico en el que se lleva a cabo. Como ya hemos comentado en otros posts, el contexto de uso del usuario es muy importante, y en este caso, el de un país como la India, es fundamental, ya que en él conviven culturas y contextos de uso muy diferentes y realidades tanto económicas como tecnológicas extremas conviviendo en espacios aledaños.

Además, una medida como ésta necesita de un periodo de pruebas y el desarrollo de un protocolo de crisis para ese periodo. Como citan los investigadores, una solución tecnológica puede ser la solución más rápida, pero puede haber otras con mayor efectividad en el contexto de uso de la India.

Además, por el tipo de apps que se han creado y el público al que se dirigen (mayoritariamente femenino), han de tenerse en cuenta otro tipo de problemas como pueden ser la falta de alfabetización, el difícil acceso a un smartphone dependiendo del nivel social, la existencia de una cultura donde la violencia (al menos la simbólica) contra las mujeres no está mal vista, etc.

Como hemos repetido en numerosas ocasiones, a la hora de proponer una solución de diseño hay que tener en cuenta todas estas variables. Esperamos que en el informe final que presenten los investigadores (Rohini Lakshané y Chinmayi S.K) propongan medidas de mejora que supongan un progreso en la calidad de vida de las mujeres de la India y sean causa de la disminución de la grave situación de  violencia de género que viven las mujeres en la India.

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