08 febrero 2013

Andan los tiempo muy intensos en el entorno del Open Data y la necesidad, o más bien petición popular, de la apertura de datos públicos por parte, sobre todo, de las administraciones públicas. De ese modo encontramos iniciativas, loables todas ellas, de entidades que se deciden a abrir sus datos al público para poder hacer uso de ellos con la libertad que otorga el sentimiento de propiedad, de uso y utilización, en alguna medida de los mismos.

Así las cosas podemos encontrar proyectos más que interesantes como Open Data Euskadi, en el que podemos ver algo así como un lema que reza:

El objetivo de Open Data Euskadi es que terceros creen servicios derivados de los datos.

En Catalunya existe Dades Obertes – Generalitat de Catalunya donde se pretende:

Fomentar l’ús i la reutilització de la informació procedent de l’administració.

En Aragón recientemente se ha presentado el proyecto Aragón Open Data, en el que hay un primer objetivo que me suena muy bien:

Creación de riqueza económica.

Pero más allá de las iniciativas que existen, insisto en que loables todas ellas, cuando uno mira con ojos de diseñador se da cuenta de que todo lo que tiene que ver con Open Data está centrado en la disponibilidad de los datos. No es que sea un tema menor, que no lo es, ya que el sólo hecho de tener disponibles unos datos que son públicos y, por tanto, de todos, es algo que celebrar. Pero mal haríamos en celebrar lo que es sólo un primer paso en el proceso de apertura de datos. De hecho creo que lo estamos haciendo mal desde el inicio, aunque eso es sólo mi opinión (más adelante lo argumento).

¿Cómo imagino el mundo del Open Data desde la perspectiva del diseño? Pues así:

  • Para que los datos públicos sean abiertos, aparte de estar disponibles, deberían estar disponibles en los formatos que sean más abiertos y más manipulables por terceros. O lo que es lo mismo, por si queréis un titular: no vale poner documentos PDF. Deben ser proporcionados en el formato más sencillo, abierto, universal y accesible que sea posible.
  • Los datos públicos necesitan una interfaz de consumo que, de momento, no se proporciona (o al menos yo no veo que se proporcione). ¿Qué es una interfaz de consumo? Una serie de referencias, directrices o recomendaciones que en función de la naturaleza de los datos faciliten su tratamiento plástico para una mayor y mejor comprensión, consumo al fin y al cabo, de éstos. Se puede sustanciar en unas recomendaciones similares a las que vemos en los GUI de montones de productos, proyectos o sistemas.
  • Los datos públicos deben tener un componente orgánico, y no un fichero para descargar. Una de las características de los datos que se manejan en muchas instancias de la administración pública es que éstos cambian con una periodicidad muy corta. Por lo tanto, los datos abiertos de esta naturaleza deben ser datos que se proporcionen de forma dinámica, permanente, consistente y ágil. Y todo lo demás será quedarnos en una buena intención, asumiendo el coste de oportunidad que supone no hacerlo.
  • Los datos abiertos deben ir acompañados de modelos de utilización, de la misma forma que cuando describimos patrones de diseño incorporamos casos de utilización. De lo contrario los datos abiertos se pueden convertir una entelequia más, propietaria del mundo de los programadores y los ingenieros (de la misma forma que era el mundo GNU/Linux en 1995, por poner un ejemplo).

Para terminar, como decía antes, me voy a mojar. ¿Cómo veo que se están haciendo las cosas en el mundo del Open Data? Concretamente en Aragón y España veo que lo primero que nos llega a quienes asistimos como espectadores a este show es un “portal” en el que el autobombo es la nota que primero se escucha, lamentablemente. Veo que la orientación es casi exclusivamente técnica, cuando el mundo del Open Data lo entiendo como una revolución social, en la que los profesionales de las humanidades deberían ser vanguardia en la reivindicación, el uso y la comunicación. Veo que el Open Data es un mundo cerrado en torno las administraciones públicas, y se practica un poco aquella cosa del Despotismo Ilustrado, ¿se acuerdan?

De todos modos no me gustaría que el post acabase en un lamento, que ni es la idea, ni la intención. Me gusta mucho que aparezcan iniciativas que como el Open Data devuelvan a los ciudadanos lo que es suyo, y me gusta mucho que sean los civil servants (no es casual que lo escriba en inglés) lideren esta actividad. Aunque como es comprensible, cada cual tiene sus opiniones.

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Comentarios

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo.

  2. Hola Daniel!

    1) Estoy totalmente de acuerdo en que los formatos en un portal open data deben facilitar realmente la reutilización. NO a los PDFs como conjuntos de datos.

    2) Sobre el interfaz de consumo, empiezo a discrepar. Los datos en bruto que se presenten deben estar bien estructurados y el reutilizador debe tener la información necesaria para saber cómo interpretarlo (por ejemplo, indicando qué significa cada campo si no está claro). Se pueden dar más recomendaciones (nunca estarán de más), pero creo que el objeto de estos portales sea ofrecer datos en bruto y que sean los reutilizadores los que innoven con las formas de presentación.

    3) Los datos públicos deben tener una URI única y persistente en el tiempo. Puede ser que apunte a una consulta dinámica o que lo haga a un fichero. Ambas opciones pueden ser válidas siempre que, como bien dices, los datos estén actualizados. Un fichero puede estar actualizado.

    4) Los datos abiertos podrán ir acompañados de modelos de utilización si existen. No siempre se da este caso.

    Los portales que citas podrán ser mejorables (seguro), pero yo creo que el planteamiento de base es correcto: Publicar datos. Ahí es donde deben dedicarse la mayor parte de los esfuerzos.

    Enhorabuena por el blog, que sigo activamente.

    Un saludo,

    Antonio

    Antonio Ibáñez 08 febrero 2013, 13:13
  3. Jordi, Antonio: gracias por vuestros comentarios!

  4. Buenas Daniel, atractivo post a compartir: lo hago 🙂

    Como aportación comentar que, para las Administraciones Publicas no es gratis publicar datos. Tiene un coste (no entro en si bajo, medio o alto).

    Si hay que economizar recursos en la publicación de datos yo no los dedicaba tanto a desarrollar o mantener herramientas de exploración (tablas, filtros, búsquedas …) o de exposición (visualizaciones) y más a que todo dataset publicado cumpla con las expectativas de los reutilizadores.

    La mejor forma de que un dataset genere valor es através de los reutilizadores y los portales de datos abiertos deben estar orientados a la reutilización.

    Un buen compendio de principios a la hora de abrir datos son los que nos da la Sunlight Foundation:

    http://sunlightfoundation.com/policy/documents/ten-open-data-principles/

    Un saludo.

  5. Hola Daniel,

    Como profesional dedicado hace tiempo al mundo del Open Data, ya me he planteado en varias ocasiones la relación entre el Open Data, el mundo del diseñador y cómo pueden interactuar ambos, así que me alegro de que seas tú el primero al que veo abrir el debate público sobre la materia. Mi opinión en cuanto tus comentarios:

    PDFs: El cementerio donde van a morir los datos

    Creo que nadie duda de ello, si bien es cierto que se sigue (y se seguirá) publicando información en PDF, mucha, claramente demasiada. El origen de este fenómeno suele ser que toda esa información normalmente ya estaba previamente en ese formato, ya que durante muchos años los PDFs fueron la forma cómoda (y pésima) de crear contenidos para las Webs de la Administración.

    Pero, aunque siempre será algo mejor tener datos públicos en un mal formato que no tener ningún dato publicado, esto no debería ser tomado nunca como una solución definitiva, sino como una mera transición para publicar inmediatamente la información disponible a la vez que se trabaja en la mejora de esos formatos. El problema surge cuando lo que debería ser una solución (muy) temporal se convierte en el formato final y es entonces cuando los PDFs se convierten en el cementerio a dónde van a morir los datos.

    Modelos de representación de los datos

    No tengo claro si he entendido bien el concepto de lo que propones como interfaz de consumo, por eso no estoy seguro de si es algo que realmente ya existe o algo que habría que hacer o si simplemente lo que pides es imposible.

    Tal y como yo lo veo, cualquier dato que se exponga al final no es más que un dato, lo que al final sumará multitud de datos de las más variadas fuentes y dominios de información. Sí lo que pides es unas pautas generales de presentación de datos me atrevería a afirmar que eso es imposible más allá de todo el compendio que existe ya sobre el tratamiento general de la información y su visualización, pero eso también es una ciencia por sí misma que hay que saber aplicar en cada caso para saber sacarle partido a la información y aflorar las historias que esconde.

    No hay más reglas ni puede haberlas. Si no lo he entendido bien por favor ayúdame a interpretarlo mejor, porque me encantaría poder buscarle una solución.

    Los datos como entidades vivas

    Sin lugar a dudas los datos son entidades vivas, y además existe cierta relación directa entre la frecuencia de actualización de los datos y su valor, es decir, generalmente los datos más vivos y que por su naturaleza se actualizan con mayor frecuencia son los que pueden aportar un mayor potencial en cuanto a beneficio social y económico.

    Esa realidad se debe reflejar en los sistemas que gestionen los datos, pero el hecho de que un conjunto de datos se presente como fichero no quiere decir que ese datos estén condenados a la estaticidad de por vida. Al fin y al cabo un fichero tan solo refleja el estado de ese conjunto de datos en un momento determinado y por tanto podría ser también una solución válida aquella que aportase un fichero por cada versión de los datos, siempre que se combinase con un sistema adecuado de gestión de versiones, a través de una configuración apropiada de las URIs por ejemplo.

    Cuestión aparte es que hay ciertos datos especialmente dinámicos a los que se les podría sacar mucho más partido a través de una API, e intuyo que por ahí van tus peticiones. En eso no puedo más que coincidir, con un algunos de matices:

    Una API podría no ser siempre la mejor opción.
    Para cumplir con los principios del Open Data esa API debería ser un complemento y nunca un sustituto del acceso completo a los datos en bruto.
    Habrá que seleccionar cuidadosamente cuáles son los datos que se abren por este medio, ya que crear y mantener una infraestructura que de soporte a ciertos datos especialmente dinámicos puede resultar bastante caro, y por supuesto estaríamos hablando de dinero público.
    Patrones de datos

    Nuevamente no se si el concepto de patrón de diseño se podría aplicar a la explotación de los datos, está claro que sí debe aplicarse, y de hecho ya se hace, para el diseño de los modelos de datos, pero precisamente el potencial de la explotación de los datos se basa en que no hay patrones establecidos y la creatividad y la imaginación con los que somos capaces de combinarlos son los únicos elementos que definen los límites.

    Evidentemente para poder sacar provecho de esos datos habrá que tener ciertos conocimientos que provienen de distintas disciplinas (cálculo, estadística, bases de datos, algoritmos, programación, visualización, etc.) que en conjunto se vienen denominando Data Science, y por supuesto contando siempre también con especialistas de la materia en cuestión que se esté tratando en cada momento (sanidad, educación, transportes, medio ambiente, etc.)

    Lo que si que es cierto es que en general existe una ausencia muy preocupante de los famosos “code books” que deberían acompañar siempre a cualquier conjunto de datos para facilitar su explotación. Cuando tratamos con datos muy simples con estructuras mínimas es fácil que con poco esfuerzo cualquiera deduzca esas estructuras y pueda sacarles partido, pero en la mayoría de casos intentar hacer algo productivo con unos datos en crudo que no cuentan con ninguna documentación puede evolucionar fácilmente hacia una misión imposible, o cuando menos conllevará unos considerables esfuerzos superfluos que se podrían y deberían haberse evitado fácilmente.

    La crítica final

    Me alegra ver que todo el mundo esté últimamente ávido de datos, pero las iniciativas Open Data son carreras de fondo en la que hay que seguir una serie de pasos, entre los cuales se encuentra la necesidad de proporcionar un catálogo para que la información salga de los archivadores y los discos duros de la administración y se haga visible a todo el mundo.

    Por muy poco acertada que pueda acabar siendo una iniciativa Open Data en su ejecución, que las hay, creo que llegar a compararlo con el despotismo ilustrado podría ser cuando menos un poco exagerado. Sobre todo si tenemos en cuenta que en este caso el Gobierno de Aragón lleva ya bastante tiempo trabajando tanto internamente, impartiendo formación a sus servidores públicos, como externamente llamando a la participación de todo el mundo, además de haber mostrado en repetidas ocasiones su voluntad de seguir haciéndolo en el futuro próximo.

    Está claro que la colaboración entre todos los agentes implicados (Gobierno, Ciudadanos, Empresas, Profesionales, Universidad, etc.), incluyendo por supuesto a los diseñadores, es una herramienta fundamental para el éxito del Open Data, y por eso sería estupendo que el evento UX de referencia en España, al que acudirán muchos de esos diseñadores, adoptase un modelo más flexible, participativo e inclusivo,que las tradicionales conferencias y mesas redondas para abrirse más a la colaboración e intercambio de ideas con otros profesionales, como por ejemplo los del mundo del Open Data.

    Personalmente me gustaría saber más sobre las inquietudes de diseñadores y profesionales de la UX acerca del Open Data, puesto que además ya forman parte de él cuando aplican RDFa, schema o microdatos a los diseños Web por ejemplo, pero es que si nunca hablamos, y cuando lo hacemos no se hace de forma constructiva, difícilmente nos vamos a poder entender.

  6. Estoy muy de acuerdo con vosotros. Me gustaría pensar que estamos ante la primera fase, muy bien llamada por ti la del show, y que cuando ser retire un poco el foco se profundizará en estas cuestiones.

    M. Jose Salvatierra 09 febrero 2013, 9:03
  7. Gracias por tu análisis y por incidir en la revolución social que supone OD. Soy del ámbito de los contenidos y muy interesada en Open Data: por transparencia y por creación de oportunidades y de riqueza. Si en campo de usabilidad, diseño, visualización y formatos queda mucho camino por recorrer, imaginad en el contenido: open data, open government y un largo etcétera. Confio en que no solo sea una moda. Saludos cordiales.

  8. Excelente post… con excelentes comentarios 🙂

    Sólo quería dejar claro una importante característica de los servicios Open Data.

    Los portales de datos abiertos no están pensados para ser utilizados por todos los ciudadanos; Open Data es para aquellos profesionales que crearán servicios para, en este caso sí, los ciudadanos.

    Ello implica que los portales Open Data sean muy técnicos, ¡esta es la idea!.

    El gran potencial del Open Data es la capacidad que proporciona a terceros para que éstos puedan crear servicios.

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