¿Qué es necesario saber para dedicarse a la usabilidad?

Si te quieres ahorrar leer el resto del post, la respuesta a ¿Qué es necesario saber para dedicarse a la usabilidad? es: no lo se.

Si quieres seguir leyendo, comentar que esa pregunta me la hago muchas veces cuando veo, leo o me encuentro con anuncios, ofertas de trabajo, perfiles profesionales o, simplemente, comentarios acerca del perfil profesional que a veces se pide para que alguien se dedique a labores relacionadas con la usabilidad y la experiencia de usuario.

Es una pregunta que en reiteradas ocasiones tengo la tentación de abordar en un post, pero todas las veces que lo pienso termino por responderme lo siguiente: “Daniel, muchas de esas cosas ya las has escrito en tu blog”. Lo siguiente que hago es dar una vuelta por los archivos de este blog. Y claro, voy viendo como, efectivamente, he hablado mucho de ello en reiteradas ocasiones. O por lo menos he contado lo que hago, cómo lo hago y de dónde aprendo las cosas que voy poniendo en práctica.

Pero en esta ocasión quiero ir un poco más allá. Quiero ir un poco más allá en la misma medida que quiero evitar hablar de consejos, checklist, plantillas o alguna otra técnica utilizada para facilitar el trabajo en torno a la usabilidad y la experiencia de usuario.

Quiero ir más allá para, de una -reiterada- maldita vez, poner sobre la mesa cuestiones que hay que saber sí o sí para trabajar de forma profesional en este mundo que rodea a la experiencia de usuario, usabilidad, ayudar a enfocar proyectos para usuarios… o llamémosle como queramos.

Y lo voy a abordar de una manera muy simple, para hacer perder el mínimo tiempo posible a quienes hayáis llegado hasta aquí leyendo: para abordar un proyecto de experiencia de usuario o de usabilidad lo primero en lo que hay que pensar es en:

  • ¿Quién es el cliente? ¿A qué se dedica?
  • ¿Cuál es el proyecto? ¿Qué objetivos tiene? ¿Cómo se van a medir los resultados?
  • ¿Quién está implicado en el proyecto? ¿Cuáles son sus nombres? ¿A qué se dedican? ¿Cuáles son sus responsabilidades? ¿Cuál es su papel en el proyecto? ¿Cómo son los flujos de comunicación entre todos los implicados directa o indirectamente en el proyecto?
  • ¿Cuál es la materia de conocimiento del proyecto? ¿Qué implicaciones tiene? ¿A quién está dirigido? ¿A quién beneficia? ¿Cuál es la experiencia de otros?
  • ¿En qué entorno se desarrolla el proyecto? ¿Qué elementos lo apoyan? ¿Qué situaciones lo dificultan? ¿Existen elementos de riesgo no controlables? ¿Existen situaciones externas que puedan beneficiar su desarrollo y ejecución?

En fin, una serie de cuestiones que, como se puede observar tienen muy poco que ver con las herramientas, listas de comprobación, utilidades y aplicaciones que los libros, artículos o posts de los blogs nos puedan recomendar.

Y con esto no quiero decir que no sirvan de nada; todo lo contrario. Son muy útiles, extremadamente útiles. Pero si no construimos una base sólida de conocimiento a partir de los cinco puntos anteriores, las herramientas por sí solas no nos ayudarán a intervenir de manera adecuada, coherente, consistente y exitosa.

O al menos esta es mi experiencia.

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Comentarios

  1. Preciso ahora que empiezo un nuevo rediseño.

  2. Muy buen post, daniel, enhorabuena.

    Hace tiempo hablaba con Javier Cañada sobre que una de las cosas que echo de menos es un enfoque hacia negocio que no se suele dar en la mayor parte de los desarrollos de UX. Muchas veces los consultores de experiencia de usuario no tenemos en cuenta esas cosas y debería ser un must ante cualquier rediseño. Es interesantísimo rediseñar, pensar, dibujar, testar … pero, sabiendo como afectan cada una de esas cosas al ROI que queremos delimitar. Y, por supuesto, debería estar presente en las acciones formativas que se suelen dar a las nuevas hornadas. Algo así como … “y todo esto, ¿para qué?”.

    En otras palabras, hay ocasiones que nos contratan para mejorar un negocio antes que mejorar sólamente una interfaz (aunque en ocasiones sean cosas íntimamente ligadas).

  3. […] Este ejemplo ha sido ampliamente puesto como referencia de cómo los requerimientos, en especial estéticos, de un cliente pueden llegar a estropear un producto bien diseñado. Pero claro, el cliente no suele pensar en términos de productos de información para los usuarios; piensa en términos de lo que me gusta, lo que creo que va a gustar a mis clientes, y lo que he visto por ahí. Nos da igual que sea una inmobiliaria que una base de datos especializada, que una biblioteca: al final, será el usuario el que decida si algo le sirve o no… y no hay que hacerse ilusiones: si innovamos, tarde o temprano alguien lo hará igual, mejor o más barato. En los productos de información digital, la revisión y mejora es un proceso constante. Sobre muchas de estas cuestiones ha escrito cosas recomendables Torres Burriel. […]

  4. Me ha hecho ilusión encontrar alguna cosa escrita de forma clara y sin florituras sobre este tema. Además las preguntas planteadas creo que son básicas para poder emprender un análisi, qüestiones que por otra, después de haber estudiado alguna que otra cosa sobre usabilidad, no habia visto hasta ahora.

    Una que pretende dedicarse a la usabilidad.
    un saludo

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