Microcuento para la lotería bitacorera
Cómo me mola lo de la lotería bitacorera. Ahí va mi microcuento para participar.
Un día de noviembre volvió a su pueblo para asistir al entierro de su hermano. Todos los sobrinos daban el pésame al único que quedaba de los tres, mientras le invitaban a comer. Tío, venga a comer a casa que hace mucho que no le vemos por aquí. Sólo pensaba en terminar de comer para regresar a la ciudad, mientras contaba sus hazañas juveniles con las mozas del pueblo. Písale más por esta recta, decía, que si no le cogerás miedo al coche, y por aquí no se ponen los civiles.
