03 diciembre 2006

Hace ya tiempo que una idea ronda mi cabeza. Como he dicho alguna vez en alguna entrada de este weblog, desde 1999 hasta 2002 fui socio de Ediciones Ciclo, que era una sociedad que se dedicaba a editar y publicar la revista Ciclo, el primer gratuito cultural aragonés que se expandió por España con un nivel de aceptación más que considerable. De hecho, en la capital española muchos pensaban que se trataba de una publicación de Heraldo de Aragón, pero nada que ver con la realidad.

La cuestión es que en muchas ocasiones he querido hacerlo, pero no me había puesto. Claro que el remedio era fácil. Recupero las benditas copias de seguridad de la época, y a por ello.

Mi intención es no dejar olvidar algunos de los textos que en ese intervalo de tiempo escribí y se publicaron en Ciclo, y también en ciclo.net (era la versión digital del gratuito). Y para empezar con algo que tiene mucho que ver con el medio en el que quiero dejar costancia de todo aquel trabajo, he seleccionado un texto que no es mío, pero que tiene un valor, cuando menos emocional, digno de mención.

Se trata de un texto que le encargamos a Rubén Cárdenas y que amablemente escribió para Ciclo. ¿De qué trataba? De weblogs. Una palabra que en enero de 2002 no se conocía mucho en los medios. Más bien poco o nada.

Pero dejemos las historietas, y os dejo el texto de Cárdenas. Disfrutadlo.

Bitácoras

Experimentos, diarios y desvaríos

La Asociación de Usuarios de Internet advierte que la lectura de más de diez posts seguidos en cualquiera de las más de 150.000 bitácoras conocidas, puede producir adicción y efectos irreparables en la percepción de las realidades ajenas.

Sábado 26. 11.30 p.m. Estoy buscando información sobre Jacques Costeau, aquel oceanógrafo francés que amenizaba nuestras tardes de invierno allá por 1980 y me encuentro con un artículo sobre las bitácoras. Lo leo y me entero de que las bitácoras se llaman weblogs en inglés y que un weblog es la evolución de las páginas personales. Salto de un link a otro. Llego a Incoherencia.com. Cuando he leído los diez primeros posts de Zor, me quedo pillado y paso del comandante Costeau. ¡Me he enganchado a las bitácoras!

Domingo 27. 1.25 a.m. Pincho el link de Blogger, una de las mejores herramientas para postear (acción de publicar en la bitácora) y me dispongo a crear la mía.

Domingo 27. 1.30 a.m. Desisto, Blogger parece demasiado complicado de configurar para hacer lo que quiero. No tengo tiempo. En Bitácoras.net leo que existen más de 150.000 bitácoras y encuentro otras herramientas para crearlas, así que me pongo a mirar documentación.

Domingo 27. 2.10 a.m. Desisto, lo haré a golpe de Dreamweaver y ftp. Busco bitácoras en español y encuentro Bitako. Una herramienta para crear weblogs que está en fase de pruebas donde todavía te puedes apuntar como betatester. Me suscribo a la lista para recibir noticias. Bitako promete.

Domingo 27. 2.20 a.m. Encuentro el diario de www.claudia-p.com y no sé si es real o una webnovela. En la portada pone ?Todos los derechos reservados?. Esto no parece una auténtica bitácora.

Domingo 27. 2.30 a.m. Encuentro un montón de enlaces a buenas bitácoras en www.gistain.net. Creo un cuestionario y lo envío a las bitácoras que más me han gustado. En Greebloggers (www.greenbloggers.com) me entero de lo que significa la palabra hotheads en el ámbito de las bitácoras; viene a definir a aquellas webs de la scene que tienes que leer a diario porque si no parece que te estás perdiendo algo. También me entero de que explicar el movimiento weblogger en España sería muy difícil sin hacer referencia a sitios como Ego (ego.greenshines.com), Lifefromthenet (www.lifefromthenet.com/index.php), 4colors (www.4colors.net/) o Kittenaz (www.kittenaz.net), y no me sorprendo cuando leo que los weblogs con más éxito son los de las chicas, y entre las chicas las que tienen más visitas son las que tienen webcam y una buena apariencia física. Voy a verlas.

Domingo 27. 3.10 a.m. Aida, Eco, Whoamony, Elenis… Estoy viendo Ego y de allí me muevo por los links que tiene la chica araña, y empiezo a alucinar con lo bien que dibuja, diseña y escribe esta gente, y pienso que cuando estos loggers de 14 a 25 años se incorporen al mercado laboral, muchos de los profesionales se van a tener que poner las pilas. Esta gente vive entre unos y ceros y sabe cómo trabajarlos.

Domingo 27. 3.50 a.m. Varios cuestionarios esperan en la bandeja de entrada. Joan, que tan sólo tiene 14 años, me contesta que nadie miente en los weblogs porque no tiene sentido hacer un WL de tu vida y mentir. Javier, ?El hombre que comía diccionarios?, me cuenta que en los WL de tipo personal es imposible (o muy difícil) saber si lo que se dice es cierto. Sin embargo, en una bitácora “periodística” o técnica, el factor determinante para comprobar la veracidad, radica en la colaboración de los lectores. Los visitantes aportan su opinión y la retroalimentación que se genera permite descubrir una falsedad. Ecografía, que no quiere dar su nombre, recomienda creer sólo el 65% de lo que se dice en las bitácoras, el resto es pura fantasía y exaltación del ego. Sonrisas de Tequila, otro que prefiere permanecer en el anonimato, nos cuenta que la gente acaba perdiendo el norte cuando postea, al principio son conscientes de que otros les leen, luego se olvidan y acaban siendo sinceros. En otro correo me remiten al concurso 2002 Weblog Awards? (www.fairvue.com/?feature=awards2002) donde hay una sección para votar al mejor weblog hispano y numerosos links.

Domingo 27. 5.01 a.m. Llegan más e-mails. Leyendo lo que contestan al formulario me hago una idea de las motivaciones que les impulsan a mantener sus bitácoras: Zor está un poco harto de que la gente se meta en su vida todo el día, así que puestos a que se entere todo el mundo, la publica él mismo. Para otros la motivación es su necesidad de crear y mostrar sus trabajos de la forma más global y barata que existe hoy en día, en algunos casos el motivo es conseguir algo de lo que no gozan en el mundo real: atención. Las bitácoras son sus ventanas al mundo, una puerta a la netfama, al spanish web star system del que me ocuparé en otro posts.

Rubén Cárdenas.

Comentarios

  1. Que bonito!, es como meternos en un capsula dle tiempo… y hoy nos parece que siempre vivimos con los blogs como referentes y no hace tanto que no teniamos ni internet…

    Me ha hecho recordar mis primeras incursiones en la blogosfera y mis paseos de enlace a enlace en los blogrolls de las bitacoras que iba conociendo para encontrar más “paginas de estas” que estaba descubriendo.

  2. Es curioso, Catuxa, como en el momento el que le encargué a Rubén el artículo, simplemente me parecía esto de los weblogs una locura más de tantas que veía por aquel entonces… y ahora… 🙂

  3. ¡Tiene razón Catuxa!

    Que sano es deslizarse de vez en cuando por el calendario y perdernos en el tiempo por un momento. Evaluar las cosas con la perspectiva del presente.
    Recuerdos que surgen de vez en cuando y permiten a la imaginación fugarse hacia antiguos puertos.

  4. Y qué pocos quedan…

  5. Anda, que ilusion! Lo que daria yo por una copia de esa ciclo 🙂

  6. […] un artículo que escribió Rubén Cárdenas en la revista Ciclo, del que ya he hablado aquí alguna vez. Dime 5 blogs que sigas a diario o con […]

Trabajamos proyectos de diseño de servicios y productos digitales en los que la investigación de usuarios es un elemento fundamental del proceso.