Siguiendo la línea marcada en Reflexiones sobre Ajax, experiencia de usuario, y sus consecuencias, avanzamos en las implicaciones que las aplicaciones basadas en Ajax respecto del diseño de interfaces y el diseño de interacción. En definitiva, el impacto que sobre el usuario pueden tener este tipo de nuevos desarrollos.

La excusa es el artículo de Luke Wroblewski que descubro vía Cadius. El texto lleva por título AJAX & Interface Design, y tiene sus pilares fundamentales en cinco ideas:

  • La antigua tecnología y sus implicaciones respecto del diseño centrado en el usuario
  • Las primeras implicaciones de Ajax
  • El interface de usuario deja de tener un carácter unitario
  • El papel de los colores y la animación
  • Lo que hemos de aprender de las aplicaciones de escritorio
  • Lo que sabíamos sigue siendo útil

Es evidente que las diferentes tecnologías que han pasado por la mano de los diseñadores y desarrolladores para llegar a los usuarios han sido novedosas en su momento, revolucionarias, y poco a poco se han ido diluyendo en el desuso o se han quedado anticuadas. Los applets java fueron la bomba en su momento, pero enseguida cayó sobre ellos la losa de su peso y la poca funcionalidad extra que traían. Algo parecido le pasa al Flash, pese a los intentos de revitalizarlo a base de caros entornos de desarrollo que necesitan de una formación no menos costosa.

Pero llega Ajax y lo pone todo patas arriba. Por lo menos desde el plano teórico. Las espectativas son altas, y las implicaciones que en lo tocante al diseño de interfaces y diseño centrado en el usuario se palpan con sólo leer dos líneas de cualquier conceptualización de la tecnología con marca de limpiasuelos. Las actualizaciones asíncronas, independientes y más rápidas en el proceso de interacción de la aplicación web con el usuario, destacan a modo de titular cuando se quieren mostrar las excelencias de esta tecnología.

Con algunas de las tecnologías de las que ya nos atrevemos a tildar de antiguas, ya se podía llevar a cabo la acción de independizar los diferentes sectores de contenido del global de la pantalla, para dotar, en la medida de lo posible, de más dinamismo al interface de usuario. Pero Ajax permite que este proceso de autodeterminación de los elementos del interface de usuario cobra vigor con la llegada y uso de Ajax, pues todos los elementos definidos en el DOM adquieren la posibilidad de ser tratados de forma independiente, dinámicos, y cargados como proceso en background de forma transparente al usuario. Así pues, el carácter unitario del interface perderá esa entidad tendente a la unidad, sobre todo a la unidad de acción en cuanto a interacción con el usuario se refiere.

Y con la independencia de los diferentes elementos del interface y la pérdida de unidad de acción de éste en cuanto a la interacción con el usuario, nos encontraremos ante la necesidad imperante de reinventar métodos y sistemas de notificación e información al usuario del éxito o el fracaso de sus acciones en la aplicación web. Los usuarios, como apunta Luke Wroblewski, no están acostumbrados a la nueva velocidad de su interacción con la web. ste esperará la recarga de la pantalla para saber si la interacción ha tenido lugar. Pero eso no va a ocurrir. La actualización de sólo alguna parte del interface elimina este signo aprendido por el usuario y necesitamos algo que le indique que lo ha hecho bien, o que lo ha hecho mal, aunque sería más apropiado hablar en presente: que el usuario sepa si lo está haciendo bien o lo está haciendo mal. Para ello Wroblewski habla del uso de colores y de animación.

El uso de colores para denotar la interacción deberá contar con el contraste suficiente para que el cambio sea significativo. Y, añado, debería ser complementado con algún otro signo que invalidara esa técnica desde el punto de vista de la accesibilidad (Pauta 2: No se base sólo en el color).

Sobre el uso de animación para llamar la atención del usuario, pone el ejemplo de The Yellow Fade Technique, que consiste en llamar la atención del usuario como consecuencia de sus acciones. Personalmente añadiría el mismo matiz respecto de las consideraciones de accesibilidad que en el caso anterior del color. Para ello ofrece Wroblewski la alternativa, o más bien el complemento, de Jamie Hoover y sus agrupaciones de formularios.

Una parte del discurso de Jamie Hoover es que las agrupaciones de formularios nos acerca a la forma de presentar este tipo de elementos de interacción con el de las aplicaciones de escritorio:

The web form inputs and other interface elements rendered by today’s web browsers often have dynamic interdependent relationships to provide an experience more like a desktop application.

Pues son precisamente las aplicaciones de escritorio y la utilización de éstas durante años las que hacen que la aplicación de sus usos y costumbres en la web pueda parecer un tanto excesiva. Sin embargo, la solución a las cuestiones de interacción dentro de un entorno Ajax-web la deberemos observar en la aplicada ya en su momento en las aplicaciones de escritorio. La clave residirá en compaginar de una forma equilibrada las pautas de diseño de interacción en entornos web con las de entornos de escritorio.

Por útimo, un mensaje que no nos haga ser más papistas que el Papa. Las pautas de diseño de interfaces y de diseño centrado en el usuario siguen siendo válidas. El ejemplo que lo clarifica es, a mi juicio, demoledor: por mucho que podamos hacer vía Ajax que un campo de texto se guarde de forma automática tras introducirlo, dejar de poner el botón Submit o Enviar sería un sinsentido y todo un despropósito..

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Comentarios

  1. […] Una posibilidad es utilizar los colores para denotar el cambio que se ha producido, pero, como bien indica Daniel, de Torresburriel, no basta s³lo con ello: El uso de colores para denotar la interacci³n deber¡ contar con el contraste suficiente para que el cambio sea significativo. Y, a±ado, deber­a ser complementado con algºn otro signo que invalidara esa t©cnica desde el punto de vista de la accesibilidad (Pauta 2: No se base s³lo en el color). […]

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